X.A.TABOADA / M. J. A. - SANTIAGO /OURENSE
José Manuel Baltar ha ganado el congreso del PP de Ourense, pero aún no el reconocimiento de la dirección regional. El sábado obtuvo el 62% de los votos de los compromisarios y derrotó al candidato de la ejecutiva gallega, Manuel Jiménez Morán, que para más señas de su identificación presentó una lista plagada de nombres de la total confianza de Feijóo, incluyendo al número tres del partido, Antonio Rodríguez Miranda. El PPdeG no pone en duda la legitimidad del triunfo de Baltar, pero tampoco lo recibe con los brazos abiertos. La renovación en Ourense se ha cerrado, pero las espadas siguen en alto, aunque la prudencia aconseja blandirlas de puertas adentro. Los recelos no se acabaron con el congreso del sábado.
El PPdeG quiere que Baltar aproveche todos los activos del partido, incluido a ese 38% de la militancia que apostó por Morán y revalide los resultados electorales de su padre. Pero el nuevo líder ourensano se siente fuerte y aguanta el pulso. "Si hubiera ganado Morán, yo nunca habría pedido estar en su directiva", declaró ayer. Para él, el pronunciamiento del congreso fue claro, "incuestionable", y quien no lo vea así, interpreta, "es como peder el partido y luego pedir que te regalen un gol".
El nuevo presidente del PP de Ourense asegura que nadie habló de cortar cabezas, pero al mismo tiempo sus palabras dejan entrever sus preferencias, entre las que no parece figurar el hacer un hueco a quienes apoyaron a Morán y a los que su padre se refirió a algunos de ellos como "traidores". "El partido cuenta con 25.000 afiliados en la provincia, es decir, que tenemos mucho donde elegir y aún va a venir más gente", argumenta José Manuel Baltar. De mano tendida al rival, de momento nada.
"Aquí hubo una competición y ganó nuestra candidatura por amplia mayoría. En la otra no iba sólo Morán, iba también Miranda, el delegado de la Xunta y Celso Delgado, con mucho poder en Madrid. Pero perdieron y perdieron". Sus palabras son tajantes.
El reconocimiento por parte de la dirección gallega sólo le llegará por dos vías: que sea inteligente para mantener unido el partido tendiendo puentes a la corriente rival y que sea capaz de revalidar los resultados electorales en la municipales de 2011. Sólo así el PPdeG admitirá los méritos de Baltar como líder del PPdeG y no como mero sucesor de la dinastía Baltar.
El PPdeG confía, aunque por si acaso se lo transmitirá en el comité de dirección del miércoles, que el nuevo líder del partido en Ourense cuente con los partidarios de Morán, –"no puede prescindir del 40% de la militancia"– y sea capaz de incorporarlos a su proyecto para afrontar con garantías las elecciones locales de 2011. Esto supone que deberá atender al sector rival para elaborar las candidaturas y "no ajustar cuentas", especialmente en la ciudad de Ourense, donde el presidente del comité local se ha puesto del lado de Morán, y la recuperación de la alcaldía se ha convertido en un objetivo prioritario para el partido.
En las elecciones tendrá una oportunidad de oro para ganarse los galones sin la sombra del padre. Éste es el sentir de la dirección regional. "Recibió muchos votos por un componente emocional de lealtad con su padre", advierte.
Pero también se le reclama a Baltar hijo un gesto: que cambie las formas de hacer política en la provincia, que dé más espacio a la militancia, que escuche las aportaciones del rival y que no todo sea un ordeno y mando. En fin, que se rompan los modos de José Luis Baltar con los que Feijóo y Rajoy quieren marcar las distancias para ofrecer una imagen más moderna de partido.
La implicación de la dirección regional con Morán ha sido total, pero en el PPdeG no quieren interpretar la victoria de Baltar como una derrota de Feijóo. "Si Feijóo quisiera ganar el congreso, apostaría por Rodríguez Miranda. Pero con Morán el mensaje ya se ha dado", aseguran. El mensaje no es otro que mostrar que en Ourense hay una "sensibilidad de cambio arropada por el 38% de la militancia".