J.CALVO/C.GONZÁLEZ - CANGAS
Los concejales del grupo municipal de Alternativa Canguesa de Esquerdas (ACE), Mariano Abalo, Xosé Manuel Pazos y Maruchi Álvarez comunicaron ayer al final del pleno que abandonaban sus funciones como miembros del grupo de gobierno de Cangas, que ahora queda en minoría con los cinco ediles del BNG y los cuatro del PSOE. La oposición la compone ahora 12 concejales: 8 del PP, la edil no adscrita y los 3 de ACE.
El portavoz del BNG, Óliver Álvarez, estaba convencido que lo que busca ACE era una moción de censura aliándose con el PP, algo en lo que insistió al final de la sesión ordinaria.
El encargado de anunciar la marcha fue Xosé Manuel Pazos, ya ex edil de Cultura que escenificó una marcha anunciada en repetidas ocasiones. Al pleno, que se liquidó en una hora, asistió un centenar de personas. Fue este público, a modo de coro griego, el que gritó a la conclusión: "¡Clara dimisión, Clara dimisión…!" y "¡PP, PSOE y BNG a misma merda é!". No obstante, Pazos dijo que "esta situación só pode ser revertida se o BNG, como grupo municipal ou como organización política dá os pasos necesarios para retomar o diálogo e recompoñer o pacto de goberno nas condicións nas que foi asinado no seu día ou, no seu defecto, están dispostos a propiciar un cambio na persoa que ostenta a Alcaldía que permita, e que teña como obxectivo fundamental, recompoñer un gobierno maioritario e de esquerdas de Cangas".
Dejó constancia de que su grupo no quiere acatar el papel de socio sumiso y mudo en este gobierno municipal, "aó que nos quere reducir o grupo que sustenta á alcaldesa, recorrendo mesmo a actuacións de intromisións e reiteradas de funcións ao noso portavoz, que non é que atenten conta él, senó que atentan directamente contra o pacto de goberno e contra a nosa dignidade como grupo asinante do mesmo". Pazos se refirió a la "usurpación" de competencias de Urbanismo a Mariano Abalo y asegura que su grupo tuvo la paciencia de esperar tres meses "desde o golpe de estado" por si se recomponía la situación. Considera que se llegó a un límite y calificó el comportamiento de la alcaldesa de "prepotente y caudillista".