PAULA PÉREZ - LISBOA
El Pacto do Obradoiro suscrito entre la Xunta y el Ministerio de Fomento para impulsar las obras del AVE gallego está dando sus frutos y, por ese motivo, el Gobierno gallego busca ahora garantizar la alta velocidad entre Vigo y Oporto con un protocolo que blinde los plazos de arranque de esta infraestructura. El jefe del Ejecutivo gallego, Alberto Núñez Feijóo, demandó ayer al primer ministro luso, José Sócrates, que firme un convenio con el Gobierno español para concretar las fechas de licitación de esta infraestructura. Su propuesta fue "acogida con interés" por Sócrates y el próximo lunes le trasladará esta misma iniciativa al ministro de Fomento, José Blanco, con quien coincidirá en la comisión de seguimiento de las obras del AVE gallego en Madrid.
"Muy contento" salió Feijóo tras mantener ayer en Lisboa una reunión de más de una hora con el primer ministro luso. Durante este encuentro Portugal también se comprometió a evaluar la propuesta de la Xunta de construir un gasoducto entre Galicia y Portugal que permita a la planta de Reganosa, en Mugardos, suministrar gas al norte del país vecino.
Para concretar todas estas cuestiones Xunta y Gobierno luso acordaron abrir una agenda de trabajo con reuniones bilaterales entre los ministros portugueses y los responsables del Ejecutivo gallego. Con el titular de Obras Públicas de Portugal se abordarán infraestructuras como la conexión de la A-52 con la Plataforma Logística de Salvaterra-As Neves y su prolongación hacia Portugal, así como la construcción de una vía de alta capacidad entre A Guarda y Tui. Para el AVE entre Vigo y Oporto la propuesta de la Xunta pasa por suscribir un convenio entre el Gobierno español y el luso que "aclare de una vez los plazos de inicio" de esta obra.
La conexión ferroviaria entre Galicia y Portugal estuvo en varias ocasiones en la cuerda floja por los problemas económicos del país vecino. De hecho, la candidata conservadora a las últimas elecciones portuguesas, Manuela Ferreira Leite, abogó durante la campaña por paralizar el proyecto. Fue finalmente José Sócrates quien salió victorioso de los comicios y ayer reiteró a Feijóo "su compromiso inequívoco" con el AVE Vigo-Oporto.
Pero el problema son los plazos. Hasta en cuatro ocasiones se ha retrasado el horizonte comprometido para esta infraestructura. La última fecha asumida por el ministro de Fomento, José Blanco, tras reunirse con su homólogo portugués, Antonio Mendoça, fue la de 2015, lo que supuso un nuevo retraso de dos años con respecto a lo anunciado por el anterior presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, hace un año.
Desde el Gobierno portugués se ha priorizado desde el principio el AVE entre Madrid y Lisboa, en lugar de la conexión con Galicia. Para Feijóo este planteamiento es equivocado porque "hay más ciudades importantes" en el eje Lisboa-Galicia que en el corredor con la capital española.
La cooperación con Portugal debe extenderse, según Feijóo, al sistema aeroportuario. El presidente abogó por una "coordinación" de los aeropuertos de Galicia con el de Oporto, que ahora resulta el principal competidor de las terminales gallegas.
En la agenda de trabajo con Sócrates se incluyó también la energía eólica. El presidente gallego recordó que en el primer semestre del año se licitarán los primeros parques del nuevo concurso eólico.
El presidente apuesta por el portugués como segunda lengua extranjera
La polémica generada en Galicia en torno a la lengua traspasa fronteras y persigue al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, incluso en sus visitas al país vecino. En un almuerzo organizado en Lisboa por la Cámara de Comercio Hispano-Lusa, el jefe del Ejecutivo gallego ocupó buena parte de su discurso en explicar su proyecto lingüístico y responder a las inquietudes que les plantearon los empresarios tanto por el clima de conflictividad creado en torno al idioma como por sus planes para introducir en el sistema educativo la enseñanza de una lengua extranjera.
"Me gustaría que el futuro presidente de la Xunta hablara inglés", aseguró Feijóo al tiempo que reiteraba ante 230 empresarios gallegos y portugueses su intención de ir incorporando un idioma extranjero a las aulas de la comunidad autónoma. Por importancia, según defendió, ha de ser el inglés la primera lengua extranjera que manejen los escolares gallegos y, tras ella, debe potenciarse el portugués.
De hecho, el titular de la Xunta aprovechó su discurso para realizar una férrea defensa de la lengua del país vecino. Lo hizo después de que el presidente de la Cámara de Comercio de A Coruña, José Quiroga, aludiese a que los gallegos que emigran entienden mejor el francés o el inglés que el portugués. Feijóo contradijo al empresario herculino y aclaró que la similitud de este idioma con el gallego le permitió, por ejemplo, comunicarse sin problemas con el presidente de la República, Anibal Cavaco Silva, y con el primer ministro, José Sócrates.
Potencial lingüístico
"Hay 700 millones de personas en el mundo que hablan español y portugués" recalcó Feijóo. A esto se suma que Brasil va camino de convertirse en una de las primeras potencias económicas a nivel internacional. Todo ello justifica, en su opinión, que los alumnos gallegos aprendan portugués como lengua extranjera, después del inglés.
Ante la nutrida representación de empresarios de España y Portugal, Feijóo aclaró que el borrador de decreto del plurilingüismo garantiza un equilibrio de clases entre el gallego y el castellano y explicó que la incorporación de clases en inglés se hará "a largo alcance". Como aval a su política lingüística recordó que el Gobierno luso también está introduciendo el inglés como segunda lengua.
Una de las quejas planteadas por los empresarios portugueses fue la escasa representación institucional de la Xunta en Lisboa. Feijóo reconoció que había que "repensar y expandir" la cooperación de la eurorregión hasta la capital portuguesa.