TABOADA / DEL CAÑO - SANTIAGO / OURENSE
La tensión precongresual del PP de Ourense ha cruzado las fronteras gallegas. El nivel de confrontación ha llegado a tal extremo, en forma de denuncias cruzadas de malas artes en la recogida de avales de candidatos y acusaciones subidas de tono, que ha forzado la intervención del presidente nacional del PP, Mariano Rajoy. Tras hablar con Núñez Feijóo varias veces sobre la marcha del proceso electoral en Ourense, Rajoy llamó a capítulo al aún presidente del PP ourensano, José Luis Baltar, a quien requirió con urgencia en la sede nacional del partido para amonestarlo por su comportamiento, reclamarle serenidad y exigirle que adopte todas las medidas necesarias para que la elección se realice con absolutas garantías.
La reunión, celebrada el pasado martes, "fue tensa, seria y nada amistosa", según fuentes del PP gallego. Y como Rajoy no se acaba de fiar de Baltar, enviará el sábado al congreso a personal de Génova para controlar el cónclave y que su desarrollo se realice con todas las garantías de transparencia. Por su parte, la dirección gallega también contará con personal para reforzar las tareas de vigilancia.
Ante las dificultades del PPdeG para poner orden, Rajoy llamó por teléfono el martes por la mañana a Baltar para exigir su presencia por la tarde en la sede nacional del partido. De la cita también estaban informados Feijóo y el secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda. "Fue una llamada a capítulo en la que Rajoy le trasladó que no le gustaba nada cómo estaba discurriendo el proceso electoral", aseguran desde el PPdeG. Desde Ourense responden que "a Baltar, a sus 70 años, nadie le llama a capítulo".
Las mismas fuentes sostienen que Rajoy no le planteó a Baltar que promoviera una lista de integración entre los dos candidatos, su hijo José Manuel Baltar y Manuel Jiménez Morán, sino que le demandó transparencia en la elección, responsabilidad para aceptar los resultados, tanto si gana su hijo como si pierde, que no rodaran cabezas tras el congreso como represalia a Jiménez Morán y que no actuara, ni con decisiones ni con declaraciones, en contra de los intereses del partido.
Sin embargo, la versión del entorno de Baltar es otra. Aseguran que Rajoy le reclamó una candidatura de integración y que además el todavía presidente del PP de Ourense le presentó una queja por el apoyo que la dirección regional está dando a Morán.
Lejos de apaciguarse, la tensión subió un peldaño más a falta de tres días para la votación y la ejecutiva del PPdeG tampoco oculta su profundo malestar con el barón ourensano y su hijo. De hecho, ayer, la dirección regional lanzó un mensaje muy clarificador sobre su postura, al considerar "contraproducente y con la posibilidad de perder elecciones" el que haya una bicefalia en Ourense, con Baltar hijo al frente del partido y su padre llevando las riendas de la Diputación. Pero nada se dijo de las consecuencias si Morán gana el congreso.
Tras este mensaje se esconde el deseo del PPdeG de que José Luis Baltar abandone la Diputación. Pero su hijo tampoco es del agrado de la dirección autonómica, al que verían como un "líder incómodo" si sigue por la misma senda de las últimas semanas creando problema.
En esta línea, al PPdeG le disgustó sobremanera las declaraciones de Baltar hijo al FARO DE VIGO, en las que aseguraba que el PP de Ourense puede pasar del PPdeG, pero que a la inversa no es posible. "Con eso que dice está solo. El resto del partido no se identifica con esas afirmaciones", aseguran desde la dirección regional.
Técnicos del PPdeG mantendrán hoy una nueva reunión con el comité organizador del congreso para definir los tiempos y la agenda del cónclave. Y en cartera hay otro conflicto, porque Baltar padre pretende ser él quien presente el informe de gestión antes de la votación, cuando habitualmente lo hace el secretario general, una acción que se interpreta como un gesto de Baltar para intentar condicionar a los votantes.