J. PÉREZ - VIGO
La misma sonrisa con la que se bajó del coche al llegar a Vigo se mantuvo incluso en el momento de hablar de los aspectos más duros de la crisis. Porque Miguel Ángel Fernández Ordóñez ve el futuro con optimismo. "Es lo primero que quiero decirles". No tardó nada en acompañar la frase de bienvenida con una llamada de atención, "la prontitud" con la que hay que llevar "algunas reformas estructurales profundas" o su magnitud, si no son "lo suficientemente ambiciosas". En ese caso, el diagnóstico del gobernador del Banco de España se recrudece, la posible apertura de "un periodo de serias dificultades". Que en sus pocos discursos oficiales defiende la flexibilidad del mercado laboral no es ninguna novedad. Ni que los cambios pendientes son, junto con la política de consolidación presupuestaria para tajar el "histórico" déficit público, "dos grandes retos". Él apuesta por adaptar "la singularidad" de las instituciones laborales españolas a las de los países "más ricos" de nuestro entorno. Y una de sus ideas para conseguirlo pasa por "mayor flexibilidad" entre empresas y trabajadores. "Habría que conseguir que, sin mayores complicaciones, los trabajadores de cualquier empresa pudieran acordar con sus empresarios lo que mejor les convenga", sostiene.
Aunque no les llama problemas, el gobernador del Banco de España sí considera que darle la vuelta a esta situación "no es posible" como consecuencia de los convenios sectoriales y regionales, "que imponen un importante grado de rigidez tanto en la fijación de los salarios como en todos aquellos aspectos que tienen que ver con la organización interna de la empresa". Ahí achaca Fernández Ordóñez muchos recortes de plantilla, e incluso cierres de compañías. El organismo descarta la supresión. "Estos convenios podrían servir de referencia o de red de seguridad para todos aquellos trabajadores y empresarios que no lograsen llegar a un acuerdo a nivel de empresa", explica. La clave está en encontrar "un mecanismo legal simple" para avalar el nuevo proceso de negociación.
Un modelo flexible, sin olvidar la educación –"Siempre digo que es el principal problema económico de España, no es posible que el 67% de los alumnos no acabe secundaria", afirma–, para acabar con la paradójica situación de que en tiempos de bonanza el país alcance crecimientos "mediocres" del empleo y en momentos de crisis se llegue a un 20% de parados.
Fernández Ordóñez apuesta por una retirada "progresiva" de las ayudas oficiales para afrontar la crisis del sector financiero. Un sector que, reconoce, puede estar siendo "hiperreticente" a dar crédito a las pequeñas y medianas empresas que, a diferencia de las grandes, no están auditadas y tienen un arma menos para avalar la devolución. Por eso el gobernador habla de la importancia de reinstaurar la confianza a la economía en una cadena que empezará cuando los consumidores "estén seguros" de que su futuro no será el desempleo.