ROSA PRIETO - SANTIAGO
Dejar la primera línea política y mantenerse en un segundo plano no resulta fácil para quien ha estado al frente de un partido y menos aún de un Gobierno. Le ocurrió a Felipe González, todavía hoy la marcha de Aznar pasa factura al liderazgo de Mariano Rajoy, Emilio Pérez Touriño incomodó a los que habían sido sus compañeros en el PSdeG con su primera aparición en público, Xosé Manuel Beiras protagonizó las salidas de tono más sonadas con la gestión de Anxo Quintana y ahora es el ex vicepresidente de la Xunta quien toma el timón de los desmarques con la línea oficial del BNG. A todos les ha costado asumir el paso del protagonismo a la sombra. Esa lejanía del poder es la que les ha llevado a promover iniciativas y propuestas que durante su etapa como máximos responsables nunca plantearon y, en algunos casos, que rompen con la postura de la dirección del partido. Algunos de sus compañeros justifican estos desmarques alegando la libertad de expresión que caracteriza a toda organización democrática, pero otros los cuestionan por ir "por libre" y se preguntan por qué ejercen esa libertad de expresión cuando ya no están al frente del partido.
En el BNG, los ex portavoces nacionales Anxo Quintana y Xosé Manuel Beiras provocaron la última tormenta política con sus opiniones sobre la fusión de las caixas y una iniciativa sobre el control de las ayudas públicas a los medios de comunicación.
Pero no sólo quienes dirigieron el Bloque se resisten a marchar. En el PSOE gallego, la predisposición del ex presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, de reactivarse políticamente de la mano de una plataforma afín, Iniciativas 21, abrió una brecha en la dirección socialista, liderada por Manuel Pachi Vázquez. Pero todavía más desconcierto causó entre sus compañeros de partido el apoyo "sin fisuras" que manifestó al "esfuerzo" del Gobierno de Núñez Feijóo por una caja gallega, ya que el PSdeG como primera opción baraja no una fusión entre Caixa Galicia y Caixanova sino un Sistema Integral de Protección (SIP) entre ambas.
Hace poco más de una semana, el número dos en el bipartito, Anxo Quintana, dio el primer paso al margen de la dirección del Bloque. "Sin conocimiento previo de la Ejecutiva ni del Grupo Parlamentario" –según fuentes de la formación nacionalista–, el ex portavoz del BNG presentó una iniciativa sobre el control de las ayudas de la Xunta a la prensa.
El propio Quintana justifica ahora la presentación de esta propuesta que tanta polvareda levantó en el seno del Bloque, liderado por Guillerme Vázquez, en la apretada agenda que entonces tenía el bipartito y que sólo permitió a los dos socios de Gobierno poner en marcha las cuestiones más prioritarias de su programa electoral.
Desde el Bloque, cuestionan este tipo de iniciativas porque –según advierten– "no son fruto de ningún tipo de debate colegiado" sino de "una intervención exclusivamente individual". "No es una iniciativa afortunada", critican dirigentes nacionalistas, al tiempo que aseguran que la propuesta de Quintana "tiene la suficiente entidad como para que tuviera que ser consultada".
Para la dirección del BNG, Anxo Quintana "va por libre", tal y como –a su juicio– demuestra el silencio que mantuvo durante el Consello Nacional celebrado hace una semana para debatir sobre la fusión de las caixas y la presentación ese mismo día por parte del Instituto Galego de Estudos Autonómicos (IGEA) que él preside de un informe contrario a la fusión entre Caixa Galicia y Caixanova. "Su posición nadie la conoce porque no abre la boca en los órganos del BNG", exponen desde la formación nacionalista. "Es evidente que sin llevar su firma el informe, él es el presidente. Que el IGEA lo haga público el mismo día que se debate en el Consello Nacional sobre la fusión, tiene una clara intencionalidad política".
El "malestar" provocado por las conclusiones de este informe incluso llevó "a la corriente que él alentó", Máis BNG a emitir un comunicado defendiendo su posición favorable a la fusión de las dos cajas gallegas. "Si el grupo que tú apadrinas se ve obligado a sacar una nota que prácticamente es una enmienda a la totalidad al informe del instituto que tú presides, es evidente que estás perdiendo apoyos", sentencian desde el Bloque.
El entorno de Quintana desvincula el contenido del estudio de la opinión del ex vicepresidente de la Xunta. "Se trata de un informe encargado por un instituto de carácter privado, que se da la circunstancia está presidido por Quintana, pero en el que también hay representación del resto de fuerzas políticas", explican.
En el PSdeG, las diferencias entre la anterior y actual dirección quedan de manifiesto cada vez que Touriño sale a la palestra. Ya sea por sus análisis sobre los resultados de las elecciones y el enfoque de la campaña, bien por la fusión de las cajas o incluso las relaciones de los socialistas con sus antiguos socios de Gobierno. La reaparición del ex presidente de la Xunta tras meses tapado causó revuelo entre los suyos. En una comida homenaje organizada por los socialistas de Viana do Bolo, Touriño admitió que debió salir más a la calle y responder a la campaña del PP. "Los errores no son de uno solo. Gobernar es labor de equipo", arguyó ante cerca de un centenar de militantes socialistas.
La nueva etapa del PSdeG ya no pasa por ir de la mano del Bloque. Nada más ser nombrado nuevo secretario xeral del PSOE gallego, Manuel Vázquez –apadrinado por el ministro de Fomento, el gallego José Blanco– puso un punto y aparte con el touriñismo y también con sus antiguos aliados en la Xunta. Su objetivo, tal y como proclamó en su discurso como nuevo líder del PSdeG, es gobernar en solitario en Galicia. En un reciente acto de la Fundación Iniciativas 21, que impulsó el ex presidente de la Xunta antes de llegar al Gobierno y que ha reactivado al dejarlo, Touriño dejó claro ante Pachi Vázquez que la "alternancia" y el "cambio" en la comunidad gallega pasan por que socialistas y nacionalistas vayan de la mano. Por ello, abogó por "repensar" la relación del PSdeG con el Bloque.
Obstáculos
Cada vez que un ex presidente o ex portavoz abandona la primera línea política, su encaje en la nueva dirección o en los órganos consultivos del partido se presenta complicado. Mientras para unos, cuando dejan el poder están en plena madurez política, para otros su afán de protagonismo se convierte en el principal obstáculo para la recuperación del partido.
Pero los que dejaron de ser los protagonistas quieren seguir en el escenario. Felipe González encontró su sitio en la Fundación Progreso Global, creada a iniciativa del congreso socialista de 1998 –año en el que González abandonó la Secretaría General del PSOE–. José María Aznar se puso al frente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) con el objetivo de desarrollar los principios ideológicos que fundamentan a la derecha política. Beiras ha pasado a presidir una comisión de estrategias en la dirección del BNG, Emilio Pérez Touriño se cobija bajo la Fundación Iniciativas 21 mientras se ofrece al partido para que lo "use en lo que crea conveniente" y Anxo Quintana preside el IGEA, instituto de carácter privado que pretende convertir en un ente "generador de debate y de opinión desde una perspectiva plural y gallega".
Los nacionalistas sin embargo siguen sin encontrar un encaje para los que ocuparon cargos de poder. El Bloque reconoce que tiene que "resolver" un "estatus" para sus ex portavoces dado su liderazgo y proyección social: "Somos de las pocas fuerzas políticas que no tenemos esto resuelto y deberíamos mantenerlos en los órganos de dirección o bien crear un consejo consultivo en los que puedan dar su opinión, tener su autonomía y proyectarla".