LUI COSTAS - SANTIAGO
La crisis del ladrillo impactó de lleno en las cuentas de las dos cajas gallegas cuando en 2008 Martinsa Fadesa, Tremón, Marbar y Colonial, entre otras sociedades vinculadas al sector, suspendieron pagos con deudas millonarias. Este es el mayor riesgo de una posible fusión entre las dos caixas según la auditoría realizada por KPMG que avala la integración de las dos entidades. Facenda admitió que la gran debilidad de la unión son las operaciones de apoyo a promotores y constructores afectados por la crisis del ladrillo por el riesgo de una "burbuja inmobiliaria autóctona".
La quiebra de grandes constructora se produjo cuando el sector acusaba la crisis financiera que estalló en 2007 en Estados Unidos y convulsionó la economía mundial, pero las cajas gallegas decidieron destinar en 2008 al menos 258 millones a inversiones inmobiliarias. Caixa Galicia fue la que más apostó por este sector, con una inversión de al menos 236.324.000 euros en todo el ejercicio. Caixanova, por su parte, destinó a este capítulo otros 22 millones de euros en 2008, aunque el 21,86% de todas las participaciones que el grupo financiero presidido por Julio Fernández Gayoso tiene en el tejido empresarial son del sector inmobiliario y de construcción, el segundo sector más importante en la cartera de empresas de la caja por detrás de las participaciones en sociedades financieras y de seguros, que absorben el 22,73%.
Caixa Galicia asegura que su exposición al sector inmobiliario –entre inversiones, créditos y promoción inmobiliaria propia– es inferior a la media de las entidades españolas, pero sólo en 2008, la caja que dirige José Luis Méndez invirtió 236.324.000 euros en el sector del ladrillo, según el informe de gobierno corporativo de la entidad correspondiente a 2008, el último hecho público hasta ahora.
La más elevada de las inversiones de Caixa Galicia fue en CXG desarrollos inmobiliarios, una empresa de su grupo que recibió una inyección de 70 millones de euros en septiembre de 2008. Le sigue por volumen (65,2 millones de euros) la inversión realizada en la inmobiliaria Colonial. Caixa Galicia fue una de las entidades acreedoras que se repartieron el 40% de las acciones de su ex presidente, Luis Portillo como pago de la deuda. Se quedó con un 3,35% del capital de la inmobiliaria que en 2008 alcanzó los 8.000 millones de deuda; Caixanova se adjudicó un 1,81%.
La mayor parte de las sociedades controladas o participadas por la caja coruñesa –Promociones urbanísticas Hayaplus, Comarexur, Blancacima del Noroeste, Galicat Invest, Landix operaciones urbanísticas, Hayedo de Montesaltos o Vilasot Promociones Inmobiliarias– fueron absorbidas por CXG grupo inmobiliario, que en enero de 2009 se convirtió en la sociedad de cabecera del negocio inmobiliario de la caja, aunque no es la única. La entidad defiende sin embargo que siempre ha tenido una división inmobiliaria y que la seguirá teniendo tras la actual crisis.
Las inversiones de Caixanova en el sector del ladrillo fueron diez veces menores, con 21,7 millones, una cantidad relativamente baja que la caja atribuye a una decisión estratégica de "diversificar" sus riesgos. La partida más elevada, 10 millones, se destinó a la ampliación de capital de Sacyr para mantener un 3,50% de la constructora.
Otra ampliación de capital, la del Complejo Residencial Marina del Atlántico absorbió otros 5 millones de euros que permitieron a Caixanova mantener su 50% en la sociedad. Caixanova también invirtió en sus propias empresas de promoción inmobiliaria, como son Financiera Inmobiliaria Proinova (3,1 millones) o Siresa Domus.