SELINA OTERO - VIGO
Tras días de debate por un borrador de decreto de lenguas que aboga por una enseñanza trilingüe (entre gallego, castellano e inglés), el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se mostró ayer dispuesto a aceptar "un bilingüismo equilibrado en las aulas" que certifique un reparto "al 50%" entre las dos lenguas oficiales de Galicia, mientras se inicia el camino de introducir un idioma extranjero en el sistema educativo.
Las bases del decreto ya establecen que, ante la falta de profesorado en lengua extranjera, el tercio del inglés se repartirá equilibradamente entre gallego y castellano hasta contar con docentes suficientes para impartir en un tercer idioma el 33% de las materias. El presidente de la Xunta dejó caer ayer que la introducción de la tercera lengua no será posible en breve y reconoció públicamente, por primera vez, que acepta un reparto del 50% entre gallego y castellano, una postura que, de materializarse, no modificará demasiado el actual mapa lingüístico de los centros (con el decreto del Bipartito todavía vigente) para el próximo curso. "La cordialidad lingüística es un patrimonio al que nunca vamos a renunciar", proclamó Feijóo, quien insistió en que el borrador está en fase de consulta: "caben dos opciones, hacer protestas o hacer propuestas", apostilló.
La huelga convocada para hoy por Queremos Galego, al que se han sumado varios sindicatos, docentes y colectivos en defensa del idioma, provocó ayer un ir y venir de reproches entre la Consellería de Educación, los convocantes y los que han confirmado su asistencia. El departamento que dirige Jesús Vázquez recordó ayer a los padres que "tienen derecho a mandar a sus hijos a clase". Educación considera una "intransigencia total movilizarse antes de hablar" y la plataforma Queremos Galego se plantea emprender medidas judiciales contra el PPdeG por acusarlos de amenazar al profesorado para unirse a la convocatoria.