I.BASCOY/X.M. DEL CAÑO - VIGO
La dirección del PPdeG ha decidido intervenir en el congreso que debe elegir al sucesor de José Luis Baltar, pero el presidente provincial ha advertido de que no admitirá "injerencias". El PP gallego toma cartas en el asunto para "garantizar como sea la higiene democrática" del proceso, en respuesta a la petición de amparo formulada formalmente el lunes por el candidato Juan Manuel Jiménez Morán, quien acusa a su rival, José Manuel Baltar, de en complicidad con su padre utilizar los resortes del poder en el partido y en la Diputación para sacar ventaja en la carrera por la presidencia provincial.
José Luis Baltar se opone a que la dirección regional controle el proceso y sostiene que el comité organizador de la cita ofrece "suficientes garantías de neutralidad" y que las denuncias de Jiménez Morán "carecen de fundamento". "Lo que no se puede permitir es que los que temen perder el congreso, embarren el campo de juego", afirmó.
En cambio, el regidor de Verín denuncia que "no están garantizadas la imparcialidad, la neutralidad y la liberdad del congreso, pues los integrantes del comité organizador "aparecen en una foto de apoyo a Baltar Blanco". "Está claro que se no pueden ser juez y parte", añade.
"El PPdeG garantizará junto al comité organizador del cónclave la transparencia y la pulcritud del congreso, y hará todo lo que esté en su mano para que el congreso sea un ejemplo de higiene democrática y transparencia", aseveraban ayer desde la dirección regional. La ejecutiva del PPdeG promete que "todos los compromisarios podrán votar el próximo 30 de enero de forma libre sin presiones por parte de ningún candidato, y por tanto elegir sin injerencias la opción más adecuada para liderar el PP de Ourense".
Pero, ¿hasta dónde están dipuestos a llegar Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP gallego, y Alfonso Rueda, secretario general? Preocupados por el agravamiento del enfrentamiento entre Baltar y Jiménez Morán con acusaciones un día sí y otro también de caciquismo y traición, han decidido dar un paso al frente, primero saliendo a la palestra a garantizar la limpieza del congreso, un mensaje en el que veladamente se acusa a Baltar y a su hijo, pues se dan por buenas las denuncias del otro candidato. Eso sí, la dirección del PPdeG no aparta al comité organizador del cónclave, sino que anuncia que a partir de ahora este comité, "junto con la dirección gallega", serán los responsables del congreso.
Fuentes populares explican que podría llegar a anularse la cita del día 30 y montar una gestora en Ourense para hacerse con las riendas del partido. No se descarta tampoco trasladar el conflicto a la dirección de Madrid, pero desde Santiago no se quiere bajo ningún concepto llegar a este extremo, pues supondría fracturar el partido en la provincia, y abrir una crisis de consecuencias insospechadas. En todo caso, desde la dirección gallega se insiste en que se velará por la limpieza en la elección del sucesor de Baltar, y la clave es el voto secreto.
El PPdeG quiere muchas mesas para que voten los compromisarios y no se les pueda controlar fácilmente y pretende que haya cabinas para que los militantes puedan elegir su papeleta sin miradas ajenas a su espalda. Jiménez Morán fía al voto secreto sus posibilidades de victoria, pues sostiene que los apoyos de Baltar son rehenes de favores del pasado que en libertad cambiarían su posicionamiento.