LUI COSTAS - A CORUÑA
Las ayudas que la Xunta prevé pedir al Estado con cargo al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para la fusión de Caixa Galicia y Caixanova están en el límite que la Comisión Europea ha impuesto a España. La ministra de Economía, Elena Salgado, confirmó ayer que la Comisión Europea ha avanzado su pretensión de exigir que las ayudas públicas que las cajas reciban con cargo al FROB no podrán sobrepasar el 2% de los activos ponderados por riesgo de cada entidad, lo que en el caso gallego significa que la subvención no podrá sobrepasar los 1.208 millones de euros.
El proyecto de fusión esbozado por la Consellería de Facenda y actualmente sometido a una auditoría de la consultora KPMG estimaba que las dos entidades tendrían que demandar 1.198 millones de euros al FROB para financiar su fusión, el cierre de sucursales y las prejubilaciones. La nueva regulación de la Comisión Europea pone una nueva traba a la integración a la que de momento ya se oponen entre otros Caixanova, un círculo de empresarios vigueses y su alcalde.
La auditoría o due diligence encargada por la Xunta determinará en los próximos días –la conselleira de Facenda aseguró que estaría terminada este mes– si la fusión planeada por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, es viable y daría lugar a gran caja gallega solvente, pero también aclarará si los cálculos de la Xunta sobre la ayuda del FROB son correctos. ¿Qué pasaría si finalmente Caixa Galicia y Caixanova se unen y precisan más dinero? Tal y como ayer explicó Elena Salgado, el proyecto de fusión y la ayuda tendrán que enviarse a Bruselas para que la Comisaría de Competencia decida si debe concederse o no. O sea, que de lograr el respaldo de la asamblea general de Caixanova a la fusión, la Xunta tendría no sólo que obtener el visto bueno del Banco de España y de la Comisión Nacional de la Competencia, sino también de la Comisión Europea. "Si hay una operación que requiere más capital, tendremos que comunicárselo a Bruselas, explicar por qué esa operación exige una aportación mayor y esperar su aprobación", detalló ayer Salgado.
Los activos ponderados por riesgo son el conjunto de créditos e inversiones de las cajas con menos posibilidades de cobertura, una variable que no suele reflejarse en los balances que las entidades financieras hacen públicos aunque sí la utilizan y es fundamental para calcular las ratios que miden la solvencia de la caja.
Caixa Galicia y Caixanova suman unos activos ponderados por riesgo de 60.431 millones de euros, lo que sitúa el 2% en 1.208,6 millones de euros, sólo 10 millones más de lo calculado por la Xunta. Pero estas astronómicas cantidades para el común de los mortales facilitadas por las cajas se corresponden con los resultados de las entidades gallegas a junio de 2009, con lo que la cifra dista de ser la actual, que será la que las cajas reflejen en un eventual proyecto de fusión. Si los activos ponderados por riesgo de Caixa Galicia y Caixanova aumentan o las exigencias de la Unión Europea varían en su dictamen sobre el FROB, las cajas y la Xunta tendrán que hacer números para no ver su proyecto de fusión sometido a la lupa de Bruselas. El Gobierno y la Comisión todavía no han acordado el interés que deberán pagar las entidades para devolver la ayuda, otro dato importante para las entidades en procesos de fusión y que se espera oscile entre un 7 y un 8%.