REDACCIÓN / AGENCIAS - VIGO / AGENCIAS
En una comparecencia con evidentes síntomas de despedida ante su inmediata marcha el próximo día 28, el todavía presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, defendió la importancia de que la entidad esté "necesariamente" en el proceso de reestructuración del sector financiero. "Llevo años intentando una fusión. Lo tenemos todo estudiado el dedillo. Siempre lo hemos intentado, pero ha habido una gran dificultad; hay que aprovechar esta oportunidad", asegura. En esa línea está la opción de unirse a Caixa Galicia y Caja de Ahorros del Mediterráneo, un plan que surgió el verano pasado y que el sector ve probable que se reactiva tras el relevo en la cúpula. Por eso, a su sucesor, Rodrigo Rato, le deja encima de la mesa a modo de herencia "todas las combinaciones" que se han estudiado. "Un menú –explica Blesa– para que pueda estudiar". añadió Blesa, que no se refirió a cajas concretas para acometer procesos de fusión.
Al margen de todas las opciones, Blesa descata que el mejor camino hubiera sido una integración con La Caixa. Entre las dos entidades de ahorros más fuertes del país. "Una operación magnífica", mantiene, aunque el directivo reconoce que "la gente se tomó a chufla" esa operación que él se tomó "en serio". Hoy descarta cualquier posibilidad de llevarla a cabo.
Tras más de trece años en el timón, Blesa afirma que Rodrigo Rato es una "magnífica elección" y que será un buen presidente. Lo que no quita que el relevo le disguste. "Me hubiera gustado seguir de presidente. Estaba fenomenal en la caja. Yo me hubiera quedado encantado, pero me voy con una gran satisfacción, con un magnífico recuerdo, con añoranza y sin resquemor por el proceso", subrayó durante la presentación de resultados, 250 millones en 2009, un 68% menos por las provisiones para cubrir la morosidad. A Blesa hubiera preferido dejar "una foto mejor" de las cuentas. "Me lo agradecerán en el futuro", mantiene.