SELINA OTERO - VIGO
Cuando en 2004 y siendo presidente de la FEGAMP José Crespo habló por primera vez de reducir ayuntamientos mediante fusiones “todo el mundo puso el grito en el cielo”. El alcalde de Lalín considera “óptimo” que la Xunta retome la idea de la alianza entre concellos con incentivos económicos. “Está claro que, sin nada a cambio, los ayuntamientos son reacios a perder su estatus”, sostiene Crespo, quien aclara que el proyecto ha de aplicarse, necesariamente, por fases: “Primero hay que asociarse para compartir servicios y gestionar en conjunto. De este modo, en quince o veinte años el escenario de la Administración local ya estaría preparado para las fusiones, como un proceso natural”.
–¿Complicado fusionarse en Galicia?
–Hay que plantearlo a largo plazo, pero si otros países han podido nosotros también. Hablo de Reino Unido, Dinamarca, Alemania y, en la actualidad, Francia. Es cierto que en Galicia el minifundismo mental afecta a todos los aspectos: aeropuertos, universidades, polígonos industriales... y ese café para todos nos hace menos competitivos.
–¿Cuáles serían los pasos?
–El plan de subvenciones de la Xunta es muy interesante; una herramienta clave. Además, hay que marcar plazos: primero dar incentivos para que los concellos se agrupen, en consorcios o asociaciones para gestionar asuntos conjuntamente. Así, en dos décadas, la fusión caerá de cajón.
–Hay 315 concellos en Galicia. ¿Cuál sería el número ideal en función de habitantes y recursos?
–No es fácil saberlo; habría que hacer un diagnóstico, teniendo en cuenta las comarcas naturales. Lo que sabemos es que, en poco tiempo, sólo 100 concellos tendrán más de 5.000 habitantes. El estudio que nosotros habíamos encargado para la viabilidad de una fusión se centraba en el Deza, con seis concellos. Ese informe, realizado por la Universidad de Santiago y Caixa Galicia, destacaba ventajas económicas y de gestión. El único elemento en contra era la reticencia de los ayuntamientos a desaparecer. Imagina: en lugar de seis secretarios y seis interventores sólo uno. Y esos recursos podrían reinventirse. Es que en Galicia sobran, o sobramos, mejor dicho, alcaldes, concelleiros y altos cargos. Seamos realistas.
–¿La población es el criterio clave?
–Después de treinta años de democracia es necesario un reajuste del mapa de concellos, pero no sólo en función de la población. En algunos casos será por número de habitantes: cuatro concellos pequeños unidos pueden optar a más fondos estatales que por separado. En otros, por funcionalidad. Por ejemplo: las áreas metropolitanas de las ciudades mejorarían su gestión.