SELINA OTERO - VIGO
Reducir el número de concellos en Galicia para hacerlos más competitivos no es una propuesta nueva. Sí lo es la aportación de incentivos económicos para que la Administración local sea menos reacia a perder alcaldías y concelleiros. “No creo que sea imposible. Lo más difícil es entender este proceso desde una cultura minifundista y una mentalidad localista muy enraizada en Galicia”, explica el presidente de la Federación Galega de Municipios y Provincias (FEGAMP). Fernández Castro considera que, en la actualidad, crearía “graves conflictos sociales en la comunidad”.
–¿Los incentivos económicos convencerán a los concellos para unirse?
–Desconocemos cuáles serán esos incentivos porque, de momento, el proyecto es una declaración de principios. Este tema ya ha sido tratado varias veces, pero ningún Gobierno de la Xunta se ha atrevido a ponerlo en marcha porque es muy difícil acertar. Gobierne quien gobierne, la tendencia en Galicia siempre ha sido incrementar ayuntamientos. Sí ha habido escisiones, como Cervo y Burela o A Illa y Vilanova de Arousa, pero no uniones.
–¿Fusión o asociación?
–Hoy en día veo más factible la asociación: unirse para obtener más subvenciones, racionalizar la gestión y mejorar los servicios. Esto ya se está haciendo: la mancomunidad de Serra do Barbanza, en la que se integran desde Carnota, hasta Muros, Noia, Lousame o Pontecesures, comparten el servicio de recogida de basura y compostaje. Otros concellos del área de Santiago se han unido para obtener ayudas del Plan Avanza del Ministerio de Industria, para la modernización tecnológica.
–¿Considera imposible eliminar alcaldías?
–No es imposible, pero depende de la voluntad de los propios concellos y no va a ser un camino fácil. Agruparse para obtener mejores servicios es más viable que la fusión en sí misma. De todos modos, esperaremos a que la Xunta nos presente una propuesta concreta.
–¿La alianza sería una salida para los concellos más ahogados, con dificultades para afrontar los costes del capítulo uno: nóminas o gastos corrientes?
–Si de verdad hay voluntad por parte de los ayuntamientos claro que sería ventajoso. Pero, insisto, de momento nadie se ha atrevido a ponerlo en práctica. Yo optaría por la prudencia. Empezar por gestionar servicios en común, entre varios concellos, como ya se está empezando a hacer. Hay muchas posibilidades: basura, aguas, alumbrado, energía o incluso compartir técnicos. Una vez que los concellos estén dispuestos, regular alianzas sería más fácil y sin levantar conflicto social.