IRENE BASCOY - VIGO
El Instituto Galego de Estudos Europeos e Autonómicos (IGEA) presidido por el nacionalista Anxo Quintana rechaza la fusión de las cajas gallegas y defiende el SIP (Sistema Institucional de Protección) con entidades financieras de otras comunidades, pues es "la única opción que previsiblemente eleva la solvencia de la caja y permite el mantenimiento de empleo, crédito y obra social en Galicia".
El centro de estudios que dirige desde abril de 2009 el ex vicepresidente de la Xunta y ex portavoz nacional del BNG hizo público ayer el "Informe sobre las cajas de ahorro gallegas: situación actual y perspectivas de futuro", en el que advierte de que la integración de Caixanova y Caixa Galicia daría lugar a una nueva entidad "inferior a la suma de las actuales en red, empleo, crédito, obra social, solvencia y calificación" y en consecuencia la nueva caja "quedaría en una situación vulnerable a la hora de hacer frente a posibles operaciones y absorciones desde fuera de nuestra país".
Con este informe, un referente del nacionalismo gallego como Anxo Quintana, ahora vicesecretario de la Mesa del Parlamento gallego, sale a escena y discrepa con la dirección de la formación frentista, firme defensora de la fusión de las cajas y aliada de la Xunta y el PP en esta operación. Su sucesor al frente del BNG, Guillerme Vázquez, preguntado ayer al respecto, comentaba que el IGEA no depende de su organización y es libre de "emitir los informes que considere".
El IGEA, un instituto creado en la ciudad de A Coruña en 1987 desde la órbita nacionalista, se ha sumado al debate sobre el futuro de las cajas gallegas y lo hace con un informe encargado al economista Francisco Xavier Martínez Cobas. En la introducción al estudio firmada por "Instituto Galego de Estudos Europeos e Autonómicos. A Coruña, enero 2010" se explica que el objetivo del documento es "contribuir al conocimiento de la situación" y se aconseja que se "eviten tomar decisiones sobre prejuicios sin base técnica y no caer en el error de pensar que el tamaño de una caja, por si sólo, blinda su galleguidad". Añade: "Debilitar el sistema gallego de cajas puede ser el primer paso para que al final del proceso Galicia no cuente con ninguna caja fuerte, solvente y gallega".
El IGEA sostiene que el Gobierno de Zapatero quiere "desterritorializar las cajas", y sobre la reciente reforma de la ley de cajas apunta que, "criterios de oportunidad política aparte, va a permitir un mayor control de las instituciones públicas sobre las entidades de ahorro" y el Ejecutivo de Feijóo debe "utilizar este nuevo marco legal para apuntalar" el sistema gallego de cajas y que "el país siga teniendo un poderoso instrumento financiero". La vía para alcanzar este fin, según el Instituto de Quintana, no es la fusión de las cajas gallegas como defiende la Xunta y el BNG. El economista Martínez Cobas explica que "el mayor efecto positivo" de la integración sería el aumento de tamaño, que "provocaría economías de escala", y además "la galleguidad no estaría en cuestión" , pero señala "dificultades": cierre de oficinas; destrucción de empleo; reducción del crédito a empresas; y pérdida de la competencia, pues la cuota de mercado de la nueva caja sería del 36% frente al 8% de la siguiente entidad financiera, por lo que el informe del IGEA apunta que "resulta difícil pensar que los organismos reguladores de la defensa de la competencia puedan aceptar semejante ratio", y augura que el cierre de oficinas y la destrucción de empleo será "bastante mayor" que el pronosticado por la Xunta (300 sedes y 1.300 empleos).
El estudio del IGEA también alerta de que la solvencia, cuestión clave según la Xunta para decidir la fusión, "disminuye inequivocamente" con la integración en comparación a las actuales ratio de solvencia de las dos cajas, por lo que "el resultado final de la fusión es manifiestamente negativo desde un punto de vista económico-financiero". La caída de la solvencia traerá consigo "una caída de la calificación" , alerta el estudio de Martínez Cobas que añade: "La nueva entidad hará caer la calificación de Caixanova a los niveles de Caixa Galicia o descender a ambas" y el resultado es que con un peor rating la nueva caja tendrá que "pagar más por los recursos que capte en los mercados financieros".
El informe del Insitituto de Quintana sostiene que "desde un punto de vista financiero las fusiones óptimas técnicamente son entre entidades que no compiten en el mismo territorio". Descartada la integración de Caixanova y Caixa Galicia, se apuesta por un SIP con entidades no gallegas, como siempre ha defendido Caixanova. Las razones: al no estar duplicadas sus sucursales se "maximizarían las economías de escala"; no habría cierre de oficinas; se "minimizaría" el impacto en el empleo; se mantendrían los niveles de crédito actual y la competencia "plenamente" ;el presupuesto de la obra social sería mayor que en el caso de la fusión porque el coste de la operación SIP sería inferior; y "las sinergias favorables, unido a la reducción radical de los costes de la fusión, elevarían necesariamente el índice de solvencia y de paso habría un aumento de rating".