SELINA OTERO - VIGO
Los vientos de más de 150 kilómetros por hora que azotaron Galicia la pasada noche no sólo pillaron por sopresa a los ciudadanos, sino también a las autoridades, a la Administración y a los propios servicios (autonómico y nacional) encargados de informar del tiempo. Ni Meteogalicia ni la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) fueron capaces de detectar la borrasca que golpeó con fuerza las ventanas, los tejados, los muelles y los bosques gallegos desde las once de la noche del miércoles hasta las seis de la mañana del jueves.
La Delegación del Gobierno en Galicia anunció ayer que "revisará" por qué no hubo una alerta de temporal; no obstante, aclaró que no implicará la apertura de una investigación, sino que se trata simplemente de "estudiar y revisar" qué sucedió en esta ocasión con el sistema de predicción.
El único aviso que envió la Central de Emergencias 112 de la Xunta de Galicia el miércoles fue un parte advirtiendo de "la finalización de un episodio de fenómenos meteorológicos adversos en tierra". El informe, basándose en datos de Aemet, anunciaba, además, alerta amarilla en el mar, con vientos de fuerza 7 y marejada en todo el litoral. Paradójicamente, los datos de Meteogalicia alertaban de nivel naranja en el litoral, con vientos de fuerza 8-9.
Ambas informaciones erraron en la previsión: el ligero oleaje previsto por las dos centrales se convirtió en una borrasca con aspecto de ciclón, lo que provocó las quejas de varios colectivos sociales, personas afectadas por los destrozos y hasta concellos indignados por la inexistencia de alertas. Precisamente el alcalde de Vigo, Abel Caballero, lamentó no haber recibido ningún aviso del temporal que causó numerosos desperfectos en la ciudad, con más de ochenta salidas de efectivos policiales y bomberos para atender incidencias. Según el regidor, el temporal de viento fue "excepcionalmente fuerte".
El delegado del Gobierno en Galicia insistió en que no se preveían "mayores incidencias" pero, finalmente, la intensidad del viento superó "lo esperado". Por su parte, Meteogalicia no calculó que la borrasca pudiese tocar tierra, "pero la situación se complicó rápidamente". Las alertas de temporal se basan en los datos aportados por la agencia nacional Aemet. Galicia ya ha reclamado al Gobierno central la cesión de las competencias en materia de meteorología para controlar las previsiones desde la propia comunidad. Aunque Aemet es el organismo de consulta oficial, la Xunta utilizó datos de Meteogalicia para argumentar el último cierre de los colegios gallegos por un temporal que al final no fue tal.