ROSA PRIETO - A CORUÑA
No hubo la avalancha temida tras la reforma de la nacionalidad. Pese a las largas colas formadas durante los primeros días a las puertas de los consulados y embajadas de España, el balance del primer año de la conocida como "ley de nietos" está muy alejado de las previsiones del Gobierno central. Entre enero y diciembre pasados, 161.463 hijos y nietos de emigrantes españoles presentaron su solicitud para acogerse a la modificación de la nacionalidad, que entró en vigor el 29 de diciembre de 2008 por un período de dos años, prorrogable uno más si así lo acuerda el Consejo de Ministros. En total, ya han sido inscritos como españoles, 81.715 descendientes de emigrantes. De ellos, entre el 30 y el 40% –unos 25.000–, según cálculos de la asociación Hijos y Nietos de Españoles, son de origen gallego.
En un año, las oficinas consulares de España dieron más de 258.000 citas. Casi todos los nuevos españoles (95,5%) son de Latinoamérica, sobre todo de Cuba, Argentina y Venezuela. La mayoría de los beneficiarios, según el balance remitido ayer por el Ministerio de Exteriores, son hijos de emigrantes (87,5%, 144.372 solicitudes). Del grupo de nietos de españoles que perdieron la nacionalidad o tuvieron que renunciar a ella durante la Guerra Civil o la dictadura se presentaron más de 14.000 peticiones. Otras 79.000 están pendientes de resolver, apuntó Exteriores, por las dificultades para obtener la documentación.
De mantenerse el ritmo de solicitudes, los expedientes tramitados rondarán los 325.000. Es decir, 175.000 menos que los 500.000 posibles beneficiarios –unos 130.000 gallegos– que había estimado la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. Desde el colectivo de Hijos y Nietos Españoles, su portavoz en Argentina, Daniel Barreiro, nieto de emigrante coruñés nacionalizado en esta última reforma, da por hecho que no se superarán los 250.000 beneficiarios, unos 80.000 de origen gallego. Los descendientes de emigrantes reclaman al Gobierno que arbitre los medios para incorporar al "pequeño grupo de nietos excluidos en esta reforma y que no supera el 20%".
El más numeroso lo forman los nietos de mujeres, que al casarse con extranjeros perdieron automáticamente la nacionalidad española y no pudieron trasmitirla ni a hijos ni a nietos. Pero también hay un pequeño grupo de descendientes de emigrantes cuyo abuelo abandonó España antes de 1936 y después de 1955 y tuvo que renunciar a la nacionalidad españolas. En total, más de 30.000 hijos y nietos de emigrantes excluidos de la reforma de la nacionalidad que entró en vigor hace ya un año.