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C. V. - SANTIAGO La última vez que se abrió la Porta Santa Galicia había vivido un año arrastrando las consecuencias de la catástrofe del "Prestige", lo que motivó que, tal día como hoy, pero hace seis años, los monarcas asistieran por primera vez en su historia a la ceremonia que recuerda el legendario traslado de los restos del Apóstol Santiago desde el puerto de Jaffa, en Jerusalén, hasta las costas gallegas. Al día siguiente, pocas horas antes de que el reloj marcase las doce campanadas rituales, el Año Santo de 2004 arrancaba con una advertencia del Papa Juan Pablo II contra aquellos que intentan "desvirtuar o desfigurar" el carácter "específicamente religioso" del Camino de Santiago.
Aún no ha trascendido el contenido de la carta que enviará el actual Sumo Pontífice al arzobispo de Santiago, Julián Barrio, para que proceda a su lectura durante la apertura de la Porta Santa que se celebrará mañana, pero el resto de la ceremonia es un ritual que se repite desde mediados del siglo XVI y que se ha iniciado ya, a escondidas, en la catedral de Santiago, donde han entrado los obreros para realizar unas obras de última hora particulares.
No obstante, a principios de este año estuvo en cuestión la continuidad de la ceremonia, ya que durante el último año jubilar compostelano, 2004, se instaló una nueva puerta, obra de Suso León, que consta de dos monumentales hojas de bronce y acero y alcanza los 300 kilogramos de peso, que podía abrirse con una simple llave. El cabildo catedralicio insinuó en cierto momento que contemplaba la posibilidad de suprimir la ceremonia del derrumbamiento del muro para evitar "rebumbios", ya que en el instante de la apertura de la Porta Santa, cientos de personas se concentran en la zona para asistir a la ceremonia o hacerse con algún resto del muro, lo que puede provocar altercados, como el que en 1999 motivó la intervención policial.
No obstante, todo se quedó en una falsa alarma. Precisamente ayer dos albañiles ocultos por una especie de telón a la vista de los visitantes de la basílica compostelana ultimaban el muro de mampostería que simbólicamente separa a los creyentes del perdón de sus pecados. A diferencia del pasado Año Santo, que cayó en un año bisiesto, 2004, los creyentes que se acerquen hasta el templo de la capital gallega, una de las tres ciudades de peregrinación de la Iglesia Católica junto a Roma y Jerusalén, sólo dispondrán de 365 días para atravesar las jambas y cumplir con los requisitos necesarios para ganarse el perdón: visita a la tumba del Apóstol, confesión y comunión.
Mientras la ceremonia no tenga lugar, las pequeñas piedras están colocadas sobre un tablero armado que facilita la labor de derrumbamiento cuando se recitan las palabras mágicas y el martillo de plata que blande el arzobispo de Santiago golpee sobre la piedra. El "abracadabra" es reemplazado por tres frases, "Abridme las puertas de la casa en que habita el justo", "Entraré en tu casa, Señor" y "Abrid las puertas, que el Señor está con nosotros", una por cada golpe de martillo, que son contestadas por los asistentes.
Después de que dos diáconos laven con agua bendita los dinteles de la Porta Santa y varios peregrinos adornen la entrada con flores y velas encendidas, Julián Barrio será el primer en cruzarla para entrar en la catedral, seguido por los obispos, los concelebrantes, el cabildo, ministros y acólitos, el delegado regio, autoridades y fieles, que seguirán la eucaristía desde el interior de la basílica.
Todo el acto estará amenizado por las voces de doce coros, entre ellos los de varios niños que interpretarán, entre otros himnos, el Veni Creator Spiritus que precede a los martillazos que derribarán el muro. Durante la apertura de la Porta do Perdón será la Banda de Música la que pondrá la banda sonora con el "Himno al Apóstol Santiago".
Finalmente, el arzobispo despedirá a los asistentes desde el Pórtico da Gloria, que sigue oculto bajo el andamio a pesar de los reparos de la Iglesia en que este singular conjunto no estuviera visible durante uno de los períodos en el que esperan más afluencia de visitantes.
No obstante, antes de que todo el ritual se desplace a la plaza de A Quintana, donde en el transcurso del año se repetirán las largas colas para acceder al recinto catedralicio, la protagonista será la plaza del Obradoiro, en donde tendrá lugar una parte de la ceremonia no litúrgica en la que las tropas formarán y el delegado regio, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, entrará a pie en la plaza y será saludado por el teniente general de la Fuerza Logística del Noroeste, tras lo que pasará revista a la tropa.
Mientras, como cada año, hoy se conmemora el traslado de los restos del Apóstol, otro ritual en el que participa también el delegado regio, que deberá leer una "ofrenda", y que se desarrolla durante una liturgia con homilía del arzobispo de Santiago en la que el botafumeiro será otro de los grandes protagonistas.
Entretanto, el Concello de Santiago ha comenzado ya a difundir los avisos que deben tener en cuenta los que deseen asistir al acto de la apertura de la Porta Santa. Por lo que respecta a la catedral, no se podrá acceder a ella con mochilas o equipaje y, dadas las restricciones, sólo se permitirá la entrada por la plaza de la Inmaculada. En cuanto al acto de A Quintana, los interesados deberán entrar por la plaza de Praterías o por la Conga, en ningún caso por sus entradas superiores.
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