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IRENE BASCOY / VIGO
El pleno del Parlamento aprobará el martes la reforma exprés de la ley de cajas, será con los votos de la derecha y el nacionalismo, y con el rechazo del PSdeG. Con su publicación en el Diario Oficial de Galicia, entrará en vigor y Caixanova y Caixa Galicia tendrán que renovar el 75% de sus miembros en los órganos de dirección en dos meses, un plazo que adelanta la salida del presidente de la caja del sur, Julio Fernández Gayoso, firme opositor a la fusión impulsada por la Xunta. Al tiempo, entrarán por primera vez como consejeros generales personas designadas por el Parlamento de Galicia, lo que permitirá a los partidos reforzar el control sobre las cajas. Ahora ya están presentes a través de los representantes de las corporaciones municipales y las entidades fundadoras, por ejemplo diputaciones.
En el caso de Caixanova, donde ahora no hay ninguna persona que ostente un cargo político, los grupos parlamentarios situarán a 32 personas afines, el 20 por ciento de las plazas de la asamblea general. El reparto se hará “respetando la proporcionalidad” de los escaños de cada partido en la Cámara y así en una distribución provisional el PP coparía 16 plazas y el BNG cinco, mientras que el PSOE se haría con once, según confirmaron ayer fuentes parlamentarias. De este modo, en la futura asamblea, populares y nacionalistas ya contarían al menos con 21 (16+5) votos favorables a la fusión que propugnan.
En el caso de Caixa Galicia, como no hay entidades fundadoras con derecho a plaza en la asamblea general, el Parlamento tiene derecho a 40 puestos (25%), que se podrián repartir así: 20 para el PP, 14 para el PSOE y seis para el BNG. En la actualidad, en esta caja hay seis políticos que con la nueva ley deberán hacer las maletas, tres populares y tres socialistas.
La reforma legislativa pactada por populares y nacionalistas establece que los partidos tienen derecho a nombrar y a contar con consejeros en las asambleas generales de las cajas, “el órgano supremo de gobierno y decisión de las cajas”, pero los elegidos no podrán ostentar un cargo por mandato representativo ni ser altos cargos. Además deberán tener “conocimientos o experiencia en materia económica, financiera o jurídica”. En todo caso, cada partido se encargará de nombrar expertos que compartan sus tesis para el futuro de las cajas gallegas.
La prohibición de políticos no sólo reza para el Parlamento, las corporaciones locales, las entidades fundadoras y las entidades representativas de intereses colectivos también están obligadas, pero igual que los grupos parlamentarios buscarán economistas afines.
El PSOE denuncia que con la nueva norma se politizan las cajas y el PP tomará el control de las entidades de ahorro para imponer la fusión de las dos cajas gallegas, sobre todo en Caixanova, que es la que rechaza la integración, pero ¿cómo si el Parlamento sólo se hace con el 20% de las plazas, caso de Caixanova, o el 25%, caso de Caixa Galicia, de las plazas de la asamblea general compuesta por 160 personas? A través de pequeños cambios, que sumarán adeptos a la causa o, en todo caso, restarán apoyos en el bando contrario.
? Entidades fundadoras. Sólo hay en el caso de Caixanova. Tienen 28 plazas que pasarán a ser 16 y el Ayuntamiento de Vigo denuncia que el recorte está pensado para rebajar su presencia en la caja del sur por ser firme opositor a la fusión.
? Impositores. Serán menos, 48 y no 64 como ahora. Además serán elegidos mediante sorteo público, notarial, directo y aleatorio. El objetivo de esta nuevo método de elección es que las direcciones de las cajas no puedan controlar el nombramiento de los representantes de los clientes, tal como sucedía con el sistema vigente, según entienden PP y BNG. Quizás los partidos no puedan meter a los suyos en este cupo, pero, en todo caso, restan afines a los gestores de las cajas.
? Empleados. Seguirán siendo 16, y serán elegidos por sus compañeros en votación personal y secreta de todo los trabajadores que tengan dos años de antigüedad en la empresa. La novedad es que si se presenta más de una lista, en función de los votos recogidos, se repartirán las plazas. Con este nuevo sistema, se da entrada a las listas minoritarias. Un apunte, el sindicato mayoritario de Caixanova es contrario a la fusión, pero hay otras fuerzas sindicales partidarias de la integración.
? Ayuntamientos. Los municipios con oficinas de las cajas tienen derecho a estar presentes en la asamblea general, pero en función del volumen de depósitos de estas sucursales. Muda otra vez el sistema de elección, y para garantizar “mayor pluralidad”, a partir de ahora un tercio de las plazas, catorce en el caso de Caixanova, se asignarán por sorteo entre las corporaciones más pequeñas. El Ayuntamiento de Vigo ya ha denunciado que es una medida pensada para perjudicarle por liderar la lucha contra la fusión.
? Otras entidades. Las entidades representativas de intereses colectivos tendrán derecho a 16 plazas en Caixa Galicia y Caixanova. La primera merma este cupo, que ahora cuenta 40 con plazas, y la caja del sur quedará tal cual. Pero no sólo es cuestión de cifras, habrá por primera vez cuatro puestos para instituciones de carácter benéfico o social que serán “designadas por orden” de la Consellería de Facenda, tras consultar a las cajas. El resto se repartirán entre la patronal (25%), sindicatos (25%), y entidades presentes en el Consello Económico e Social (CES) que no tengan la consideración de administración institucional o corporativa (25%).
? ¿Objetivo final?. Que la nueva asamblea general de Caixanova decida fusionarse. Para ello, deben participar en la votación al menos dos tercios de sus miembros (106) y votar a favor como mínimo la mitad más uno de los asistentes (58).
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