I. BASCOY / VIGO
"El criterio del Banco de España será siempre un criterio profesional y eso es lo que debería aceptar todo el mundo y no elevar el tono de sus declaraciones, simplemente para justificar sus propias decisiones". Así respondía el ministro de Fomento, José Blanco, al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien acusó el pasado miércoles al Gobierno y al Banco de España de "practicar un doble rasero" al permitir fusiones de cajas en Cataluña y Andalucía y tratar de frenar la fusión de las entidades gallegas. Estas declaraciones de Feijóo eran una respuesta a la vicepresidenta económica, Elena Salgado, quien advirtió el martes de que no era momento de cambiar la ley de cajas, porque antes se debería reordenar el sistema financiero.
Blanco recomendó que "las precipitaciones no justifiquen luego declaraciones inapropiadas o inadecuadas", como las que en su opinión lanzó el presidente gallego al atacar al Banco de España. Y también pidió a Feijóo que no eche balones fuera para "exculpar posibles precipitaciones" en el debate sobre el futuro de las cajas.
El presidente de la Xunta, consciente de que el Banco de España defiende las alianzas interregionales antes que las intrarregionales, lo que choca con su objetivo de fusionar Caixanova y Caixa Galicia, integración que necesita el visto bueno final del organismo regulador, ha sido muy crítico con esta institución, a la que cuestiona porque ha permitido fusiones entre cajas catalanas y entre cajas andaluzas, pero ha puesto pegas a una posible integración de las dos entidades de ahorro gallegas. Una de las diferencias es en que en las dos primeras comunidades, tras la operación, queda más de una caja.
Blanco remarcó ayer que el Banco de España actúa "siempre" con criterios profesionales y observó que "la situación de las cajas, su viabilidad, su futuro, no es de todas igual".
El titular de Fomentó admitió que había "leído algunas declaraciones" de Feijóo críticas con el Ejecutivo de Zapatero, y en concreto con la vicepresidenta económica, Elena Salgado, quien esta semana sostuvo que "no es el momento" de cambiar la ley de cajas, como está haciendo Galicia, "para no interferir en la reestructuración del sector". En todo caso, Blanco prefirió "no" darse "por enterado" de los ataques y se limitó a salir en defensa del Banco de España, el que, "en todo caso es quien tiene que autorizar o no las fusiones", y, apostilló, "a partir de las propuestas, cuando se formulen, que sean viables y solventes".
Para el dirigente socialista, cada uno "tiene que responder de lo qué hace y por qué lo hace, y no mirar a los demás para exculpar sus posibles precipitaciones a la hora de tomar decisiones o evaluar las consecuencias de las decisiones".
Es más, el también número dos del PSOE dio a entender con sus reproches a Feijóo que éste se apuró demasiado al apostar abiertamente por la fusión de Caixanova y Caixa Galicia, cuando la primera se niega a la integración. El titular de la Xunta se posicionó a favor de la fusión, y luego anunció una auditoría que ha de confirmar la viabilidad o no de esta integración, pero el informe de la multinacional KPGM ya ha sido cuestionado tras la filtración de un supuesto avance avalando la fusión que 48 horas después fue desmentido por la propia Xunta.
En todo caso, Blanco expresó su esperanza de que Feijóo "acierte" en las decisiones que tome y que éstas sean "buenas" para los gallegos, para la "solvencia" de las entidades gallegas y para garantizar "un futuro gallego, estable y solvente para las entidades financieras".
Por otra parte, PPdeG y PSdeG continúan con el cruce de acusaciones. Los populares, molestos porque Manuel Vázquez se niega a votar a favor de la reforma de la ley de cajas, insisten en que los socialistas pretenden "entregar el futuro de las cajas a Ferraz", en alusión a la dirección federal del PSOE.
Y el PSdeG denuncia "el nivel de intervencionismo sin precedentes" que el Gobierno de Feijóo pretende con esa modificación legislativa, y que llevará a cabo con "la incomprensible colaboración del Bloque".