IRENE BASCOY / VIGO
El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (Ceca), Juan Ramón Quintás, pide a las cajas que reduzcan sus peticiones de ayuda al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) por el elevado coste que tiene su devolución y que puede suponer para estas entidades una carga excesiva, pues estas ayudas no son subvenciones, sino créditos que deben devolverse en cinco años y a un interés de entre el siete y el ocho por ciento, interés de mercado.
El llamamiento del máximo responsable de la Ceca es compartido por expertos consultados por este diario, que advierten de que si las cajas gallegas se fusionasen y pidiesen 1.200 millones de euros al fondo de ayuda bancaria, cifra que maneja la Xunta de Galicia, tendrían que hacer frente a un gasto financiero anual de entorno a 90 millones de euros, calculado al 7,5%.
Además, el decreto que regula el FROB establece que el 80% de las ayudas tienen que ser financiadas únicamente con los beneficios que genera la caja. En el caso de la caja fusionada en la comunidad, ésta tendría que tener unas ganancias de al menos 192 millones de euros al año, o 960 millones después de impuestos en cinco años.
Sumados los 192 millones anuales a devolver vía beneficios y los 90 millones de gastos financieros a los que hacer frente, la caja resultante de la fusión de Caixanova y Caixa Galicia tendría que apartar unos 280 millones anuales durante los primeros cinco ejercicios después de la integración para costear el FROB.
¿Y cuánto ganan ahora las dos entidades gallegas? No tanto. A septiembre de este año, la ganancia de las dos no superaba los 180 millones de euros, y expertos consultados calculan que podrían cerrar el ejercicio con un beneficio de 240 millones de euros, 40 millones de euros menos que los que necesitaría para cumplir con el Fondo de ayuda bancaria.
No es todo. Las previsiones para el año a punto de estrenar no son tan buenas, y la cifra de 240 millones podría ser inferior en 2010. Se espera que decaiga el negocio de las cajas, pues la crisis económica persiste, y además si hubiese integración los primeros esfuerzos de los gestores de la nueva entidad estarían centrados más en las consecuencias de la fusión (cierre de oficinas, prejubilación de empleados, ...) que en sumar millones a la cuenta de resultados.
La fusión de las cajas gallegas con una petición de ayuda al FROB de 1.200 millones de euros, tal como calcula el Gobierno de Feijóo, no parece en consecuencia un gran negocio, y la nueva entidad se enfrentaría, según los economistas consultados, a serias dificultades para devolver el préstamo.
El presidente de la CECA, el gallego Juan Ramón Quintás, es precisamente consciente del elevado coste de las ayudas al FROB, y por ello el lunes en la asamblea general de la confederación alertó de la situación y pidió que las demandas a este fondo sean lo más reducidas posibles.
Advirtió de que la crisis económica se alargará y seguirá repercutiendo directamente en el negocio bancario, por lo que la devolución del préstamo puede suponer una carga excesiva e incluso influir negativamente en la solvencia de las entidades en un año, 2010, que se prevé muy negro para el sistema financiero español.
Vender activos excedentes
La alternativa que Quintás puso encima de la mesa para reducir la petición de ayudas al FROB es vender los activos excendentes del ajuste de las fusiones, que permitiría ganar liquidez para afrontar la reestructuración, pero también reduciría los costes de la fusión, incluidos los de personal y prejubilaciones. No obstante, hay expertos que difieren de la propuesta del presidente de la Ceca, sostienen que puede ser pan para hoy y hambre para mañana, puesto que vender redes o participaciones empresariales implica descapitalizar seriamente a la entidad y dejarla desamparada ante eventuales contigencias futuras.