SELINA OTERO - VIGO
A diez días del final de 2009, el Gobierno de Núñez Feijóo agota los últimos minutos de conversaciones a puerta cerrada antes de hacer público el nuevo decreto del gallego. La cuenta atrás para conocer la estrategia del actual Ejecutivo en materia lingüística mantiene en tensión a docentes, padres, comunidad educativa, partidos políticos y sindicatos, ansiosos por desvelar la incógnita del futuro idiomático de Galicia que, de momento, permanece guardada bajo llave en los despachos de San Caetano.
La fórmula que parece erigirse como candidata número uno y que en estos momentos baraja tanto la Consellería de Educación como el departamento del presidente, según fuentes próximas a la Administración autonómica y portavoces de los sindicatos de docentes, es la de los tres tercios. "Un tercio de las materias en gallego, un tercio en castellano y el otro en inglés. Si no hay docentes suficientes de lengua extranjera en el colegio, cada centro, previa consulta con los padres, decidirá la lengua cooficial en que se impartirán las asignaturas para completar ese 33,3%", según adelantaron a FARO fuentes próximas a la Administración gallega.
Con este sistema, la Xunta cumpliría su propósito de implantar una enseñanza trilingüe, respetando el protagonismo que han de tener las dos lenguas cooficiales de Galicia (tal y como consta en en Plan y la Lei de Normalización Lingüística). De este modo tendría en cuenta, además, las posibilidades reales de cada centro para enseñar asignaturas no lingüísticas en lengua extranjera, consciente de que con el número de docentes especialistas en la actualidad sería complicado dar cobertura a un tercio de las materias en inglés. Con el modelo de los tercios la Xunta también cumpliría, en parte, su compromiso de dar voz a los padres en la elección del idioma para sus hijos, una de las promesas que Núñez Feijóo hizo constar en campaña y que el propio conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, ratificaba hace unos días: "los padres tienen derecho a decidir sobre la educación de sus hijos, por supuesto".
Se trata de la fórmula "con más posibilidades, a día de hoy", no obstante, no ha sido la única que se ha barajado durante las últimas semanas. Otro de los borradores de decreto que ha pasado por las manos del presidente y que ha sido sometido a consulta interna, según las mismas fuentes, sigue una línea similar: "un 30% de las materias en gallego, un 30% en castellano, un 30% en inglés y, el 10% restante quedaría en manos del centro y de los padres, para fijar el idioma en función del entorno sociolingüístico". El equipo de Feijóo, con rotunda discreción, está exprimiendo hasta el último minuto el plazo para presentar la normativa del idioma, coincidiendo con las vacaciones de Navidad y convirtiéndose, junto al tema de las cajas, en una de las "patatas calientes" del actual Ejecutivo autonómico.
La demora en la publicación de un decreto que, en principio, iba a modificarse en los cien primeros días del actual Gobierno, se explica por la tensión que se ha generado con el asunto de la lengua dentro del propio partido. El sector más urbano de las filas populares presiona a la cúpula para dar protagonismo a los padres. Esta reclamación se acerca a las tesis de Galicia Bilingüe, que exige la libre elección del idioma por parte de los progenitores, uno de los compromisos del PPdeG en plena campaña. Un decreto centrado en esta teoría chocaría con las exigencias de la Lei de Normalización Lingüística, que impide la separación del alumnado en aulas por razón de idioma y exige competencia plena en las dos lenguas de Galicia al terminar la obligatoria. La normativa, que según los sindicatos podría llevarse esta semana al Consello de la Xunta para, posteriormente, someterse a la consulta de los agentes sociales, traerá más polémica: los padres dispuestos a elegir el idioma exigirán decidir hasta las troncales, mientras que sectores como A Mesa pola Normalización da Lingua tildarán de retroceso cualquier porcentaje inferior al 50% de materias en gallego, logrado con el actual decreto.