IRENE BASCOY - VIGO
“La Xunta no cuenta con ningún avance sobre las auditorías que está realizando KPGM sobre las cajas”. Éste es el titular con que el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo encabezaba un comunicado institucional que remitió ayer pasada la una y media del mediodía a los medios de comunicación. Con esta nota de prensa, la Xunta desmentía dos días después el avance de la auditoría filtrada al diario coruñés La Voz de Galicia y que se suponía que adelantaba que la fusión de Caixanova y Caixa Galicia es viable.
El Ejecutivo autonómico es taxativo en su comunicado: “El Gobierno gallego afirma que cualquier dato publicado no se puede corresponder con los trabajos de las auditorías y confía en el buen hacer de los profesionales que las realizan”.
La publicación de la noticia en el diario herculino causó una agria polémica y sorprendió no sólo a políticos, sino también al sector financiero y a los expertos, pues se trata de una auditoría clave para decidir el futuro de las cajas gallegas, ya que debe certificar la solvencia o no de la fusión de las cajas gallegas, una vez que Caixanova, Caixa Galicia y la propia Xunta manejan datos dispares sobre las consecuencias de la integración. De hecho, el líder de los socialistas gallegos llamó el viernes al presidente, Alberto Núñez Feijóo, para expresarle su malestar y éste le explicó que su gabinete no filtró el borrador del informe, porque no obra en su poder, y le garantizó que le pasará la auditoría “en cuanto” la reciba y “antes de su difusión a los medios de comunicación social”. Así lo desvelaba ayer Pedro Puy, diputado clave del PP en la reforma de la ley de cajas.
Por su parte, el Ejecutivo gallego insistía en la nota de prensa en negar la existencia del supuesto borrador de la auditoría y aseveraba que “no se dispondrá de información hasta que los auditores puedan llegar al menos a las conclusiones provisionales de su trabajo y mantiene su compromiso de comunicar los resultados del mismo a los agentes políticos, económicos y sociales cuando terminen las auditorías”.
Para la Xunta, la auditoría que debe confirmar si la fusión de las dos cajas gallegas es posible o no está en pañales y ni siquiera hay “conclusiones provisionales”. Los auditores de KPMG analizan las cuentas de Caixanova y Caixa Galicia desde el pasado tres de diciembre. Es decir, llevan sólo dos semanas trabajando en el informe, y además hubo un puente festivo por el medio.
En su comunicado, la Xunta explica que el Gobierno gallego pactó el pasado dos de diciembre con Caixanova y con Caixa Galicia este trabajo para “conocer cual es la situación exacta de las cuentas de las dos entidades para certificar la bondad de sus balances y que no cuentan con pasivos contigentes y despejar, de esta manera, cualquier duda sobre la solvencia de una unión de ambas cajas por un proceso de fusión”.
“A buen ritmo”
También adelanta que “los trabajos” de KPGM “van a buen ritmo y permiten estar en condiciones de cumplir el plazo pactado de un mes para conocer el resultado de los mismos”. Está previsto que a finales de este mes, la empresa entregue a la Xunta el informe definitivo.
La filtración del supuesto borrador de la auditoría ha enturbiado las ya tensas relaciones entre PP y PSOE. El secretario general del PSdeG, Manuel Vázquez, acusó a Feijóo de “hacer trampas” y puso en “duda la independencia” del informe”, que debe poco menos que decidir el futuro de las cajas gallegas. El viceportavoz del PP en el Parlamento, Pedro Puy, le respondió ayer asegurando que “poner en duda la solvencia, capacidad técnica e independencia de una auditora como KPGM no hace más que poner en evidencia la falta de solvencia, capacidad técnica e independencia de quien así plantea las cosas”.
Puy pide a Vázquez que “deje de enrarecer el debate y marear en un tema tan relevante para el futuro de Galicia como el de la eventual fusión de las cajas”.