IRENE BASCOY /VIGO
Es "imposible" presentar un avance de una auditoría de una fusión de cajas en sólo quince días sostienen los auditores y expertos consultados por este diario un día después de que se filtrase al diario coruñés La Voz de Galicia el adelanto de la auditoría contratada por la Xunta para confirmar la solvencia o no de la fusión de Caixanova y Caixa Galicia y que apuntaría que la integración de las dos entidades gallegas es posible.
La auditoría, clave por decisión de Alberto Núñez Feijóo para decidir el futuro de las cajas, fue encargadas el 3 de diciembre y tan sólo quince días después, entre los que media un puente festivo de cuatro días y un fin de semana, trasciende que ya hay encima de la mesa un informe preliminar que arroja que la fusión de Caixanova y Caixa Galicia es viable. Este borrador cifraría en 1.300 los empleos afectados por la fusión, en 300 las oficinas que deberían cerrar y en 1.100 millones de euros las ayudas a pedir y luego a devolver con intereses al FROB (Fondo de Reestructaración Ordenada Bancaria), unas cifras similares a las que ya maneja el propio Gobierno autonómico: entre 900 y 1.300 empleos en peligro, 300 oficinas y 1.200 millones de euros.
Los auditores y expertos consultados ponen en duda la existencia de un avance que ya adelanta el resultado final (sí a la fusión) por una imposibilidad técnica dada la complejidad del trabajo a realizar y el escaso tiempo transcurrido (quince días), pero también sostienen que una empresa de prestigio internacional como KPMG "no filtra" documentos y advierten de que el informe, que ya fue cuestionado como una auditoría de parte desde el principio por algunos, ha perdido credibilidad con la filtración. Además, según fuentes financieras, KPMG en este momento "aún no ha entrado a fondo" a hacer proyecciones de todos los indicadores relevantes de balances y cuentas de las cajas. Tampoco ha consultado con Caixanova y con Caixa Galicia los hipotéticos datos que arrojaría el informe preliminar.
La auditora tiene que analizar las cuentas y el estado financiero de las dos cajas, pero también estudiar la solvencia de la caja resultante de la fusión y hacer una proyección a cinco años de esta nueva entidad, para luego poder concluir si la integración vale o no la pena.