L.COSTAS - A CORUÑA
La nueva ley de cajas va ganando enemigos a medida que avanzan los días. El consejo de administración de Caixa Galicia analizó ayer las consecuencias de la reforma legislativa, una modificación que los consejeros aguardan con cierta inquietud después de que los tres partidos hayan mostrado sus cartas sobre el control político que desean para las entidades de ahorro, según revelaron a este diario fuentes del consejo.
Más allá de la entrada de la Xunta en los órganos de dirección de las entidades y del número de representantes que se asegure, los consejeros y directivos de Caixa Galicia han expresado su preocupación por la redacción para los artículos referidos al control político sobre las inversiones y activos de las cajas y sobre la obra social. PP, PSdeG y BNG coinciden en facultar a la Consellería de Facenda para autorizar las inversiones y la concentración de riesgos en una persona o grupo empresarial. El artículo existe ya en la ley actualmente vigente, pero con una redacción más laxa en la que esta facultad de la Xunta se expresa como una posibilidad.
A los consejeros de Caixa Galicia también les causa preocupación el poder que tendrá la Xunta sobre la obra social si sale adelante el artículo 74 propuesto por PP, PSdeG o BNG y en el que dan a Facenda la posibilidad de vetar la distribución de los excedentes que generen las cajas y qué porcentaje de ellos deberán dedicarse a la obra social. Las dudas de los consejeros se producen al día siguiente de que el secretario general del PSdeG, Manuel Vázquez, asegurase que su demanda de aplazar el debate de la ley a 2010 había sido consensuada con los directivos de las cajas gallegas.
El director general de Caixa Galicia brindó con consejeros y directivos de la entidad por el "excelente trabajo" de 2009. Méndez animó a los suyos a continuar así porque su "esfuerzo y dedicación" ha permitido cerrar el año con "brillantez", a pesar de la dificultad de trabajar "con tanto ruido".