JULIO PÉREZ - VIGO
Del bombo y el platillo con el que se anunció allá por diciembre de 2006 la creación de la Fundación Galega para a Sociedade do Coñecemento, la plataforma de ideas y proyectos participada por las tres universidades, las tres entidades financieras y algunas de las grandes empresas gallegas con las que la Xunta del bipartito quería marcar el rumbo de la economía del futuro, apenas queda nada. Las pocas iniciativas que transcendieron acabaron en papel mojado. Especialmente el lanzamiento de un satélite gallego para mejorar las comunicaciones en la comunidad. Con el relevo en San Caetano, el nuevo conselleiro de Economía e Industria tenía la intención de darle una vuelta a la organización para potenciarla. Javier Guerra llegó a decir que la disolución a priori no entraba en sus planes. Pero sí entra finalmente. Uno de los proyectos estrella, personales, del ex presidente Emilio Pérez Touriño tiene los días contados y varios de los miembros confirman a FARO que será en un plazo muy corto.
A la actual Xunta no le gusta ni la parálisis en la que está inmersa la fundación ni la imagen de vinculación a la pasada legislatura y al anterior Ejecutivo. Su apuesta es otra. ¿Cuál? "No está nada claro", reconocen fuentes cercanas a la entidad. Ha habido conversaciones con los patronos –las tres universidades, Coren, Finsa, Inditex, PSA Peugeot Citroën, Unión Fenosa, Banco Pastor, Caixanova y Caixa Galicia– y la Consellería de Economía e Industria tiene en mente una agencia pública de I+D, pero el hecho de que los fondos que manejan actualmente los cuatro comités en los que se asienta su organización sean privados, de las entidades que están presentes, complica el esquema. Sin olvidar que entre los propios miembros de la Fundación para a Sociedade do Coñecemento no se esconde ya el malestar con cualquier otra iniciativa parecida tras el "evidente fracaso".
Uno de los principales compromisos que nació en el seno del organismo fue el impulso a proyectos empresariales estratégicos para Galicia a través de una firma de capital riesgo con 100 millones de euros que se irían aportando hasta 2013. Ésa era la previsión para Crecentia Galicia, en la que están presentes las dos cajas, el Banco Pastor y el empresario Manuel Jove a través de su corporación Inveravante. El ex presidente de Fadesa se presentó como fichaje estrella para la coordinación de la Fundación junto con Honorato López Isla, el también ex consejero delegado de Unión Fenosa, y Javier Riera. A los tres se les encargó el famoso Observatorio da Competitividade para fijar las líneas maestras de la economía gallega para los próximos años.
El que fue director de la planta viguesa de Citroën se marchó poco después de las elecciones y disparó los primeros rumores sobre la continuidad de la organización. Su actividad durante este último año es anecdótica y el balance de 2008 tampoco es mucho mejor. De hecho, la firma de inversión no ha llegado ni a sus objetivos de financiación, con sólo un 20% de la inversión comprometida y que según el último anuario de la Fundación, ascendía a 40 millones.
El otro gran titular que se llevó la Fundación fue el estudio para lanzar un satélite gallego que ampliara la cobertura de la telefonía móvil e internet, sobre todo en el rural, y acabar así con la eterna brecha digital de Galicia. Pero el proyecto –que suscitó la enésima batalla con el lado nacionalista de la Xunta, que dudaba de la viabilidad del proyecto al igual que la Asociación de Ingenieros de Telecomunicaciones– era demasiado costoso y la Fundación apostó entonces por alquilar uno para determinados servicios. De esa posible contratación tampoco se ha sabido nada más.