S. O. - VIGO
La calefacción y el agua caliente acaparan el 66% del consumo energético de cualquier hogar gallego equipado con fuentes de calor y frío artificial. El restante 34% se distribuye entre los electrodomésticos de uso habitual familiar, según el portal ´Cero C02´ que desglosa, en la red, cuánto supone el consumo doméstico y cómo contribuye a la contaminación atmosférica.
El consumo eléctrico medio en casa de una familia produce alrededor de cinco toneladas de dióxido de carbono al año, más que una explotación ganadera gallega con una media de 50 vacas, cuya emisión de gases contaminantes por residuos es de 4,5 toneladas.
En cuanto a los electrodomésticos, el frigorífico es el aparato que más consume, concretamente un 21% del gasto eléctrico de un hogar. "El consumo anual de este equipo puede aumentar en 45 kilogramos de dióxido de carbono liberado por cada 100 litros de capacidad del mismo. Para una persona es suficiente con un frigorífico de entre 100 y 150 litros. Para dos personas, 200 litros podría llegar y para cuatro personas conviene calcular entre 300 y 350 litros", recomienda el portal web ´Cero C02´. El televisor acapara el 12% del consumo, seguido de la cocina, con un 10%, la iluminación (7%), la lavadora (5%), la secadora (2,5%), el microondas y el lavavajillas, con un 2,3% respectivamente.
Modo Stand by
El modo Stand by permite encender la televisión o el vídeo con el mando a distancia, mostrar la hora en el microondas o o encender el ordenador con una llamada de teléfono. No obstante, tiene su contraprestación en niveles de polución. Controlar de forma medioambientalmente razonable la función de reposo o semi-encendido (Stand by) puede suponer hasta un 10% de diferencia en la factura eléctrica cada mes. Los estabilizadores de tensión, el DVD, el vídeo, el horno, la vitro inducción, los decodificadores, el monitor, el módem, el televisor, el contestador y el cargador de baterías son, por este orden, los principales culpables del consumo innecesario cuando permanecen durante horas, días e incluso semanas en el modo de semi-encendido o semi-apagado. En cuanto a la luz, las bombillas fluorescentes compactas pueden reducir el consumo hasta una quinta parte con respecto a las tradicionales. Aunque su coste es superior, se suele rentabilizar en un solo año de funcionamiento.