El discurso público de la Confederación de Cajas de Ahorros (CECA) omite las referencias directas a las pugnas políticas en la reestructuración del sector, las reticencias a las fusiones interregionales y la oposición generalizada entre todas las entidades a perder su sede y su capacidad de decisión. La patronal prefiere hablar de "distintas sensibilidades". Si las integraciones totales entre cajas de diferentes comunidades," lo ideal", se bate de frente con esa percepción, el director general de la CECA es muy claro. La "solución" son los SIP, asegura José Antonio Olavarrieta, que "en absoluto desvirtúa la naturaleza de las cajas". El SIP, según Olavarrieta, se sustenta en un Establecimiento Financiero de Crédito (EFC) e incluso aboga por este instrumento en el caso de que en un proceso de fusión una de las cajas tenga problemas para captar depósitos. "Se puede crear una caja SIP", explica. El directivo de la CECA considera "absurdo" que en estas operaciones y para crear un SIP se recurra a la labor de un banco, del mismo modo que lo sería pensar que los bancos necesitan una caja.
El mes pasado, el presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás, opinó que si en España hubiera una ley de cajas "adecuada" la integración de Caja Castilla La Mancha (CCM) en Cajastur no tendría que haberse hecho a través de un banco. Quintás recordó que la intervenida CCM se integrará en el Banco Liberta, propiedad de Cajastur.Un ejemplo de los "defectos" de la actual normativa de cajas y que se conocen"desde hace tres años" tras la publicación de un informe del Fondo Monetario Internacional sobre el sector de las cajas en España "al que no ha hecho apenas caso"el Gobierno. Olavarrieta añadió ayer que para poder constituir esta "caja SIP", sólo habría que aplicar una pequeña modificación dentro de la Ley de Órganos Rectores de Cajas de Ahorros (Lorca). El Banco de España tendría la facultad de autorizarla tras la luz verde a una fusión mediante este proceso."No haría falta una reforma, sólo un acuerdo",destaca.