SELINA OTERO - VIGO
La apertura de nuevas superficies comerciales en Galicia está exenta de duras barreras normativas o trámites burocráticos que eternizan la inauguración de los centros de compras y ocio, tal y como ocurre en otras autonomías. La comunidad gallega es la que menos trabas pone a la apertura de nuevos comercios, según un informe económico que acaba de publicar La Caixa.
Los promotores de las grandes superficies destinadas al shoping disponen de más facilidades para obtener licencias y agilizar plazos de construcción en suelo gallego, riojano, castellano-manchego o madrileño, mientras que las comunidades que más se resisten a aumentar la densidad de espacios comerciales por habitante, en términos normativos, son Asturias, Extremadura, Aragón, Cataluña o Canarias. En el ámbito internacional, teniendo en cuenta los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que La Caixa analiza en su informe, España supera la media en relación con los impedimentos regulatorios a la implantación de estos negocios, ocupando el décimo puesto (de un total de 30 Estados incluidos en las estadísticas del estudio), con un resultado que ronda los 2,5 puntos sobre un máximo de 6. Según se desprende del informe, es más fácil dar luz verde a una nueva superficie comercial en Suecia, Suiza, Reino Unido, Australia, EE UU o Japón que en territorio español. En la otra cara del ranking se sitúan los Estados más intervencionistas, ocupando el primer puesto Luxemburgo, seguido, por este orden, de Bélgica, Austria, Polonia, Finlandia, Francia, Canadá, Portugal y Dinamarca. Estados Unidos figura en la trigésima posición, justo por encima de Japón y Alemania.
Barreras
Galicia ha logrado en los últimos años fortalecer su red de centros comerciales e incrementar la densidad de superficie de compras por número de habitantes. En 2008, la comunidad gallega se situó en el cuarto puesto en número de aperturas, por detrás de Andalucía, Madrid y Aragón. En la actualidad es la segunda autonomía (Extremadura ocupa el primer lugar) con mayor previsión de aumento de centros comerciales, con un incremento del 45% de superficie comercial hasta 2011.
Concesión de licencias, plazos de adjudicación y construcción, cobro de impuestos, horarios semanales, calendario laboral en días festivos de las áreas comerciales o la fijación de los períodos de rebajas son algunos de los parámetros analizados para comprobar el nivel de complicación para el establecimiento de centros comerciales en comunidades y países de la OCDE.
La Unión Europea, a través de una directiva de servicios, pretende eliminar a partir del próximo año este tipo de barreras, flexibilizando al máximo las condiciones para la apertura de negocios comerciales. Precisamente, el Gobierno central aprobó en verano, con la oposición del PP, un proyecto de reforma de la ley de Ordenación del Comercio Minorista que trata de adecuarse a los contenidos de la normativa continental, no obstante, deja un amplio campo de maniobra a las comunidades autónomas. El estudio de La Caixa alerta de las negativas consecuencias que pueden derivarse de “una regulación excesiva, inadecuada o ajena al funcionamiento del mercado, que entorpece la asignación eficaz de recursos y perjudica a las empresas más eficientes y dinámicas”. Los redactores del estudio económico advierten de que “cuanto mayor es el grado de regulación de los servicios, menos tiende a crecer la productividad del conjunto de la economía”. Según el informe, “el crecimiento de la productividad es un elemento determinante en los avances de los niveles de renta y riqueza: no cabe pensar en aumentos persistentes de la renta per cápita en economías en las que la productividad no progrese y, el sector servicios, por su peso y naturaleza, tiene hoy en día la clave en los avances de productividad del conjunto de las economías”.