PAULA PÉREZ - ENVIADA ESPECIAL A BUENOS AIRES
Al son de canciones como "Pena, penita, pena" o "Doce cascabeles" y mientras dos bailarinas flamencas taconeaban sobre el escenario, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, paseó ayer por la Avenida de Mayo, en Buenos Aires, donde la Federación de Sociedades Españolas en Argentina había organizado un festejo para conmemorar el Día de la Constitución Española. El titular de la Xunta aprovechó que su visita a la capital porteña coincidía con esta celebración para saludar a algunos de los emigrantes gallegos que comían en los stands instalados en la calle. En el marco de esta conmemoración Feijóo fue condecorado además con el título de Huesped de Honor de la ciudad. Se trata de su primera visita institucional por el Cono Sur y hoy abandonará Argentina sin haber mantenido ningún acto multitudinario con la emigración, algo que ya era tradicional cuando un presidente de la Xunta viajaba al continente americano. Feijóo está apostando en su tourné por organizar pequeños actos en los centros gallegos que le permitan un contacto más directo con la gente de la diáspora. Es un nuevo estilo.
La emigración siempre ha sido un público agradecido con los sucesivos presidentes de la Xunta, una devoción que los anteriores jefes del Gobierno autonómico han cultivado. El anterior mandatario gallego, Emilio Pérez Touriño, reunió a más de 7.000 personas en su primer viaje a Sudamérica, una cifra similar a la que conseguía convocar Manuel Fraga, a quien le gustaba contar el número de asistentes por las raciones de empanada gratis que se despachaban en la fiesta, siempre amenizada por gaiteiros.
Sin embargo, Feijóo ha cambiado el guión, que no se atrevió a mudar Touriño para marcar diferencias con Fraga. Ni asomo de empanada y las únicas gaitas que lo acompañaron fueron las que sirvieron para recibirlo a su llegada al aeropuerto de Buenos Aires el pasado viernes. El único baño de masas que se dio el presidente ni siquiera estaba organizado a propósito de su visita, sino que fue por la coincidencia de la celebración de la Constitución española. El resultado fue un acto que sonó poco a gallego y más a flamenco. En la Avenida de Mayo se instalaron stands de comida y los asistentes disfrutaron de un concierto donde triunfaron clásicos de la música española. No faltó además el himno argentino y a continación sonó el español. Y entretanta pieza musical no quedó sitio para entonar el texto de Pondal. Galicia pasó a un segundo plano en una celebración donde la Constitución española marcó el paso. "Viva Argentina, Viva España", corearon los asistentes.
Pero el presidente de la Xunta también tuvo su momento de gloria. Primero fue recibido en la Casa de la Cultura, que sirve de sede al Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, donde saludó al jefe de gobierno de la capital porteña, Mauricio Macri, y al embajador español, Rafael Estrella.Allí sirvieron canapés pero Feijóo ya se había comido un pimiento de padrón por ofrecimiento de uno de los emigrantes que almorzaban en los stands.En su discurso para agradecer el nombramiento de Huesped de Honor se declaró "un gallego feliz de ser español y de ser argentino".