JULIO PÉREZ - VIGO
Cuando está el foco público de por medio y un nutrido grupo de periodistas dispuestos a tomar buena nota, casi nada de la actividad política se deja en manos de la improvisación. Los discursos son medidos al detalle. Se dice lo que se quiere decir, con una intención y unas palabras determinadas. A veces esas palabras tienen vida secreta y hay que leer y escuchar un poco más allá, sobre todo si se repiten, y mucho, a lo largo del mensaje. Hasta cuatro veces pronunció ayer el presidente de la Xunta que la fusión que busca entre las cajas gallegas es "igualitaria, equilibrada y paritaria". ¿Qué significa eso?
"Es, desde mi punto de vista, un mensaje hacia el sur de la comunidad, para que no teman la operación", señala Santiago Lago, profesor de Economía Pública en la Universidad de Vigo. La oferta que deja encima Feijóo como "una suma entre semejantes". Es decir, el peliagudo asunto de las sedes y la representación en el consejo de administración de la supuesta entidad resultante de la integración. "La impresión es que quiere trasladar con este proyecto un reparto territorial, diferente al planteamiento con el que finalmente se hizo la fusión de las cajas del sur –añade–. Que no es una absorción".
Todos los elementos y los avisos los enmarca Lago en una "discusión preliminar dura y política, propia de los discursos y la retórica". ¿Y la diferencia de tamaños? ¿No influiría en el encaje de la caja? "Eso depende todo del protocolo de fusión. ¿Por que no pensar que las cajas puedan tener al menos tres sedes?". El conocido economista cree que, precisamente, las tres palabras insistentes de Feijóo son "un guiño" a ese protocolo para presentar la operación "como si fueran entidades semejantes". "Los números de la fusión salen –señala–, pero si no quieren hay otras soluciones".
No tiene tan claro Xavier Vence que los términos empleados por el presidente de la Xunta sean tan evidentes y pide escarbar en su definición. ¿Son sinónimos? No. La cuestión del "equilibrio" depende de la referencia que se ponga al lado. "El sentido exacto de las palabras que utilizó no son inequívocos ni los tres significan lo mismo", apunta el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela. "Estamos hablando –continúa– de dos entidades de diferente tamaño y se puede entender que cada una tendrá el peso en relación a eso".
La limpieza del lenguaje ante tanto cruce de intereses condiciona que haya o no segundo capítulo. Que todas las cartas estén por fin sobre el tapete para continuar la partida. "Siendo discutible si el proceso es o no es oportuno o si la solución está más allá de eso, lo que debería hacer es aclarar qué significan esos términos en el proceso de fusión", reclama. ¿Piensa también Vence que el discurso estaba pensado para el sur de la comunidad, especialmente para Vigo? "No lo sé", asegura.
De lo que no tiene ninguna duda el catedrático es de la realidad que ayer se desveló. Una situación "anómala e irregular". "El hecho de que la Xunta ahora quiera un nuevo informe –"que sirva no sólo para evaluar la fusión, sino la no fusión"– demuestra que se estaba tomando una decisión con un déficit de información importante", critica. "Las bases sobre las que asienta su postura quedan en evidencia". Una prueba más, según Xavier Vence, de que todo el proceso responde "más a un proyecto político que económico" y de que el Gobierno gallego tardó en cumplir con su obligación de "vigilar" los estados del sector.
Más allá de los conceptos, Ramón Yáñez duda de que se puedan aplicar. De que se deban aplicar como si la caja a la que quiere dar forma Núñez Feijóo parta de una tabla rasa. "Yo ya lo escribí en 2000 y lo he dicho muchas veces más estos años, con los datos de mano que tenía antes y lo que se ha visto es que mientras Caixanova tenía un modelo mucho más industrial, de apoyo al entorno y menos vinculado al ladrillo, el de Caixa Galicia era más financiero, de desintermediación", explica el doctor en Ciencias Económicas, profesor en el Campus de Ferrol de la Universidad de A Coruña. "Y esto acabó dando estos frutos", asegura.
Defensor de la fusión entre ambas y que la sede se ubique en Santiago, Yáñez apuesta porque la entidad se inspire en ese modelo industrial de Caixanova –"La caja menos eficiente no puede poner las reglas", dice– y echar mano del diagrama matricial que tiene la Economía para estos casos. "Por ejemplo, el responsable de riesgos de Vigo actúa con total libertad en su zona, porque es el mejor que la conoce, se coordina con su jefe de Vigo y éste con el de los servicios centrales", indica.