JULIO PÉREZ - VIGO
Justo cuando parecía que no quedaba ya ningún obstáculo para conocer el primer pronunciamiento oficial por parte de sus directivos, más se muerden la lengua las dos cajas. Ni una palabra por encima del discurso que lanzaron en las últimas semanas. Un discurso escueto, de puertas para dentro y con mensajes, eso sí, inequívocos de por dónde van sus planes. Y pese a que, esta vez sí, el presidente de la Xunta es muy explícito y avanza su intención de bloquear cualquier operación que no pase por un acuerdo entre ambas para darse la mano, la intención de las entidades sigue siendo la misma. El aval "a la mejor solución para los intereses gallegos" que defiende Caixa Galicia, con la vista puesta en la fusión que quiere el Gobierno gallego como primera opción y un Sistema Institucional de Protección (SIP) hacia fuera como el ya conocido "plan B"; y el no rotundo de Caixanova, dispuesta a seguir en solitario si el mercado lo permite o a buscar alianzas con "las mejores cajas de otras comunidades" para mantener su capacidad de decisión y su sede. El silencio se justifica esta vez, supuestamente, en el nuevo escenario abierto a la espera de los resultados de las auditorías.
En el entorno de Caixanova, que hoy reúne a su consejo de administración, entienden que el grosso del mensaje de Núñez Feijóo iba dedicado a la entidad y al revuelo social y empresarial que la fusión suscitó. Su equipo directivo lo esperaba. Por eso en los encuentros mantenidos en las últimas semanas, tras el día de la cita con el jefe del Ejecutivo gallego, el presidente Julio Fernández Gayoso habló de las "presiones" recibidas en el cara a cara con el que comenzó el ultimátum de San Caetano para lograr una "estrategia conjunta" con Caixa Galicia y de las "muchas" que quedaban por venir.
Desde la caja ubicada en A Coruña miran el tablero de juego con la misma perspectiva. "Máxima colaboración" y el objetivo "del mejor proyecto", insisten fuentes de Caixa Galicia. A ella también le afectan las intenciones de la Xunta. Las conversaciones de la dirección de José Luis Méndez para sacar adelante un SIP intrarregional en caso de que no haya fusión están en tela de juicio.
Porque si hay algo claro en el sector financiero es que la intervención de ayer de Núñez Feijóo puede provocar el recelo de cualquier otra entidad dispuesta a aliarse con alguna de las dos gallegas. "Nadie quiere más problemas de los que por sí hay en estos procesos", coinciden varios expertos. Las palabras del presidente de la Xunta "espantan a las novias" posibles para Caixanova y Caixa Galicia.
Del sector sale también sale una reflexión sobre las limitaciones de la voluntad política el encaje del mapa financiero. En el seno de la Administración se quedaron proyectos de cajas, pero hay planes de los Gobiernos regionales que no fructificaron entre las asambleas de las entidades.
La pactada y firmada fusión vasca se frustró en el último momentoy pese a la perserverancia de los dirigentes. BBK y Kutxa, como primer paso para luego asumir Vital, se quedaron a cuatro votos en la última votación, con un plan cerrado a cal y canto. Más recientemente, en Castilla y León, bajo el paraguas también de la administración. Caja España y Caja Duero siguen adelante con su fusión, pero sin Caja Burgos. Justo el día que las dos primeras votaron el comienzo de los trámites, la tercera en discordia se descolgó por su descontento con el reparto del control de la nueva entidad.