X. A. T. - SANTIAGO
Como así ya se lo había trasladado hace una semana, el portavoz nacional del Bloque, Guillerme Vázquez, expresó ayer el apoyo de su partido a la hoja de ruta marcada por la Xunta. "Apoyamos la opción de la fusión, pero la fusión no tiene porqué ser entendida como absorción, tiene que ser entre iguales", declaró el dirigente nacionalista.
Más que un asunto técnico, para el BNG la reordenación del sistema financiero tiene que ser político, y por ello deben ser las fuerzas políticas las que decidan el futuro de las cajas, por encima de la opinión de sus directivos. "Si hay acuerdo entre las fuerzas políticas, si somos capaces de construir una posición de país, la solución irá por donde se determine. Las entidades financieras tienen mucho que decir, pero no son las que tienen que decidir", aseveró Vázquez.
En todo caso, el Bloque considera que la fusión es un medio, y no un fin en sí mismo, para que la entidad resultante sirva para financiar la economía productiva de la comunidad.
El consenso con la postura de la Xunta se plasmó también en el rechazo a alianzas o a un SIP con cajas de otras autonomías, por lo que el portavoz del Bloque demandó explícitamente a Feijóo que ejerza sus competencias para impedir cualquier operación con entidades foráneas y para "garantizar una solución plenamente gallega".
Aunque Guillerme Vázquez no entró en el análisis de la auditoría externa, en cambio, sí incidió en la futura reforma de la ley de cajas, puesta en marcha en el Parlamento gallego a iniciativa de la formación frentista.
"Nos dará la oportunidad de ver qué plantean los grupos (PP y PSOE) para el futuro", apuntó, convencido como está el Bloque de que se debe incrementar el grado de intervención en las cajas por parte de los poderes públicos. "Pero aún nos quedan días y semanas para hablar", dijo.