REDACCIÓN /AGENCIAS - VIGO
El Sistema Institucional de Protección (SIP) ya no es la alternativa a la fusión, es una opción en pie de igualdad para que las cajas de ahorro se resitúen en el mercado financiero. El Banco de España salió ayer en defensa de la también conocida como fusión fría. El director general de Regulación del Banco de España, José María Roldán, aseveró que el SIP "bien planteado puede ser muy potente". Eso sí, para que funcione de verdad advirtió de que "tiene que tener un mínimo de exigencia".
El portavoz del Banco de España comprende las reticencias que suscita esta alianza entre cajas porque es un modelo ajeno al país. Se trata de una fórmula importada de otros países europeos. José María Roldán explicó que como el SIP "tiene un nacimiento ajeno" al sistema financiero español despierta sospechas. Además como es un modelo nuevo también puede haber "cierta indefinición", pero en último término sostuvo que esta alianza entra cajas interesadas en conservar su personalidad jurídica y su identidad "bien planteada puede ser muy potente".
Cuando el Gobierno de Zapatero apuesta por la reordenación del sector de las cajas y crea el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria para animar a las entidades a redimensionarse, parecía que la única alternativa era la fusión, y eso que el decreto que regula el FROB contempla la opción del SIP. Sin embargo, con el tiempo la fusión fría va sumando adeptos. Así en este momento ya hay cuatro SIP en marcha, una caja más dispuesta a sumarse al carro de las fusiones frías, y unas cuantas más analizan el modelo, entre ellas Caixanova, para quien el SIP es la primera opción, y Caixa Galicia, quien prefiere fusionarse con la entidad del sur, pero si no tiene éxito su plan B pasa también por el SIP.
José María Roldán apostó por la figura de la fusión virtual en el marco de unas jornadas sobre la regulación de mercados. Preguntado por la articulación jurídica del SIP, y la posibilidad de que las cajas que se asocien bajo este fórmula tengan que crear una persona jurídica para ello, comentó que aunque no está establecido que tenga que ser así, sí facilitaría la labor del Banco de España.
En otras jornadas, también participó el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca), Juan Ramón Quintás, quien consideró que es contrario a la idea de reestructuración del sector apostar por fusiones que "suponen un enorme coste social por el recorte de oficinas y empleados".
Quintás afirmó que el objetivo de la reforma es "racionalizar" el mapa financiero "con el menor coste", por lo que entonces hay que "evitar solapamientos excesivos". En opinión del titular de la CECA, así se ha hecho en el caso de las fusiones de las cajas catalanas.
Quintás calcula que el proceso de alianzas "durará unos cinco años y dará un mapa de cajas para 25 años más". Recordó que en 1978 existían 75 cajas en todo el Estado, y actualmente 45.