EUROPA PRESS
La Xunta ha abierto una investigación para determinar las causas del desprendimiento que esta pasada noche se produjo en la autopista AG-55, en dirección A Coruña. Según informó hoy la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, el tramo cortado no se abrirá al tráfico hasta que quede garantizada la seguridad de la circulación.
Técnicos de la Dirección Xeral de Infraestructuras se desplazaron a primera hora de la mañana a la zona de la autopista A Coruña-Carballo en la que se produjeron los desprendimientos, entre los puntos kilométricos 4,800 y 6,200 dirección A Coruña.
Tras el suceso, se habilitó un carril por cada sentido para facilitar la circulación, que, según informó hoy la Xunta, no ha registrado ningún tipo de incidencia. También se ha señalizado debidamente el dispositivo habilitado para prevenir a los conductores, a los que se está informando de posibles itinerarios alternativos tanto por la carrera AC-552 como por la antigua carretera de A Coruña-Carballo.
La directora xeral de Infraestruturas, Isabel Vila, se desplazó también hoy a la zona para supervisar las laborales que se están realizando en la zona y la investigación abierta par comprobar la causa de los desprendimientos, así como controlar posibles riesgos.
Así, en el transcurso de la mañana se realizaron labores de secado e impermeabilización de la parte alta de la ladera para evitar que las aguas provoquen nuevos problemas de estabilidad. Posteriormente, se limpiará el talud y se retirarán del mismo los bloques que permanezcan en condiciones de inestabilidad ante la amenaza de nuevas caídas.
Según la Xunta, una vez que esté garantizado que no existen problemas de desprendimientos se procederá a la retirada del material depositado en la calzada. La Administración autonómica no descarta exigir las "responsabilidades oportunas" una vez que concluya el resultado de la investigación abierta a raíz de estos hechos.