J. PÉREZ - -VIGO
Ni cuando quedan sólo siete días para poner todas las cartas sobre el tapete y conocer, por fin, por boca del presidente la postura de la Xunta y los movimientos que dará sobre el futuro de las cajas gallegas, los muchos interrogantes que hay en el proceso tienen respuesta. La aparición del SIP disipó cualquier interpretación de la fusión como única alternativa. Los expertos, desde la propia CECA al presidente del Banco Central Europeo, recuerdan que más que el tamaño, lo importante es la solvencia. Aún así no faltan preguntas para entender el rompecabezas que provocará un antes y un después de la economía gallega.
1 ¿Cuál es la posición del Banco de España? Es el organismo regulador y en las últimas semanas se le ha señalado como impulsor en algunos casos y freno en otros en varias operaciones abiertas, pese a que oficialmente mantiene que sólo habla con una propuesta en firme.
2 Todo parece indicar que para una fusión gallega habría que recurrir al Fondo de Reestructuración Bancaria (FROB), pero, ¿cuánto dinero sería necesario?
3 Esa cantidad, ¿sería suficiente para cubrir las prejubilaciones necesarias ante el evidente recorte de sucursales y dar a la vez liquidez a la caja resultante?
4 ¿Tienen razón los empresarios del sur cuando alertan de que una fusión recortaría el volumen de crédito al tejido productivo por la obligación de las entidades de diversificar sus riesgos en sectores y territorialmente?
5 ¿Cómo quedarían las condiciones pactadas por particulares con cada una de las cajas si se integran?
6 La única caja, ¿tendría capacidad real, solvencia, para afrontar la reestructuración del sector?
7 Mucho se ha hablado del SIP. De uno y otro lado. Su definición deja claro que es reversible. ¿Lo es o no lo es, como apuntan sus detractores?
8 Un asunto delicado: ¿Dónde se ubicarían la sede central?
9 Pase lo que pase, ¿cuánto tiempo tardarán las cajas en recobrar la normalidad en su actividad y posicionarse en el mercado?