X. A. T. - SANTIAGO
En el conjunto de opiniones sobre el futuro de las cajas de ahorro faltaba por conocer la postura del sindicato mayoritario en Caixanova. Se trata de CSICA, que representa al 47% de los trabajadores de la entidad de ahorros y que hasta ahora ha permanecido en un segundo plano. Pero ayer habló tras informar a los empleados de la caja.
Su delegado, Miguel Argones, defiende la continuidad en solitario de Caixanova como primera opción si las condiciones del mercado financiero lo permiten. "Somos un sindicato independiente, sin condicionantes políticos. Sólo defendemos los intereses de los trabajadores", asegura Miguel Argones.
Para CSICA, la fusión con Caixa Galicia resulta "absolutamente inviable por el tremendo coste social" que supondría al tener que cerrar la oficinas duplicadas y despedir a numerosos empleados. "Haremos toda la fuerza posible contra esta alternativa", asegura.
Pero si Caixanova no pudieran seguir en solitario, entonces este sindicato apuesta por un SIP con entidades de otras comunidades, el mismo planteamiento que la dirección general de la caja transmitió a los trabajadores la pasada semana.
"Consideramos que sería la mejor opción por el menor coste social que representa al no haber coincidencia de oficinas en el mismo territorio. Nosotros consideramos que la situación de Caixanova es buena, pero el entorno nos afecta", argumenta el delegado de CSICA.
Las ventajas de un SIP resultan evidentes para este sindicato, pues Caixanova podría seguir manteniendo la obra social, conservar en Galicia los centros de decisión y el impacto sobre el empleo sería pequeño. "Las decisiones económicas hay que tomarlas con la cabeza, no con otros criterios. La galleguidad es una cosa importante, sí, pero con sentido común", añade Argones.
A pesar de contar con el 47% de la representación de los empleados de Caixanova, CSICA no ha sido llamado por la Xunta para escuchar su opinión. En la agenda de Feijóo figura una reunión con los representantes de CC OO, CIG y UGT, por lo que Miguel Argones ha remitido una carta a la conselleira de Facenda, Marta Currás, en la que le reclama que CSICA también sea escuchada.