ANDRÉS DULANTO - MADRID
Las cajas de ahorros, en pleno proceso de reordenación, alzan la voz para subrayar la importancia de su papel social. Se sienten víctimas y lamentan que los políticos, el debate sobre su futuro y la crisis económica eclipen su labor. Por ello, recuerdan la diferencia que existe entre el modelo de banca que se disfruta en España y el que se realiza en muchos de los países del entorno o incluso en Estados Unidos.
Subrayan que, mientras en muchos de estos países, que destacan por su capacidad de recuperación económica, es muy difícil abrir una cuenta corriente o domiciliar el pago de un recibo mensual, como la luz o el agua, en España prácticamente todos los ciudadanos pueden acercarse a una entidad y abrir una cuenta sin muchas exigencias.
A pesar de que en Latinoamérica y Alemania existen cajas públicas, el modelo español presenta peculiaridades "únicas", como que deben destinar el 50% de sus beneficios a reservas.
Las 45 cajas que existen en España, que no tienen espíritu de lucro ya que de sus resultados no pueden derivarse beneficios particulares, gestionan más de la mitad de los recursos captados entre las empresas y las familias y lideran la actividad crediticia del sistema financiero español. Con el resultado de sus cuentas afrontan, en primer lugar, el pago de impuestos de sociedades, al tiempo que constituyen reservas para reforzar su capitalización y solvencia, mientras que el excedente queda libre para sus labores de Obra Social.
Desde las cajas se advierte de que muchos habitantes, especialmente en el medio rural, carecerían de numerosos servicios asistenciales sin la labor social que desempeñan. También recuerdan que en muchas pequeñas localidades, donde las oficinas bancarias no son rentables para la entidad, sólo las sucursales de las cajas están presentes.
Las cajas también se defienden con datos. Su obra social se ha incrementado en los últimos ejercicios y el pasado año se destinaron recursos por más de 2.000 millones de euros. Hacen hincapié en la labor que desarrollan en la restauración y conservación del patrimonio histórico-artístico, la construcción y mantenimiento de centros sociales y lamentan que sólo uno de cada cinco beneficiarios de la obra social sea consciente de que disfruta de una iniciativa impulsada por ellas.
Los defensores de los procesos de fusión y de cierre de sucursales esgrimen que España es el país más "bancarizado" del mundo, ya que además de contar con el mayor número de oficinas por habitante, unas 100 sucursales por cada 100.000 personas, su red de cajeros automáticos es la más extensa de Europa y una de las más grandes de los cinco continentes. Desde las cajas se recuerda la necesidad de que, a pesar de que el sistema puede estar sobredimensionado, no se merme el modo en el que han vertebrado el territorio, han bancarizado el país y son el primer "inversor social" del sector privado del mundo, por delante de fundaciones como la de Bill y Melinda Gates.
El director general de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), José Antonio Olavarrieta, pidió el viernes que se respete la diversidad del sistema financiero y a la hora de evaluar la solvencia de una entidad no se caiga en el "simplismo" de que el capital son únicamente las acciones.