J. PÉREZ - VIGO
Ahora sí, la oficialización de la tesis de la Xunta sobre lo que deben hacer Caixanova y Caixa Galicia ante la reestructuración del sector tiene un plazo cerrado. "Unos diez días", avanzó Alberto Núñez Feijóo tras el Consello del Gobierno gallego del jueves. El cronómetro está en marcha, a la espera sólo de la celebración de esas cuatro reuniones "sectoriales" que el presidente prevé con sindicatos, empresarios, partidos políticos y las propias cajas la próxima semana. Una semana, ¿decisiva? Los convocados no lo tienen tan claro. Porque recuerdan que las cajas no van a hacer lo que no quieran hacer y porque la mayoría tiene la sensación de que esa posición en San Caetano, y de la que Núñez Feijóo dice que está "ultimada", realmente ya está cerrada y es la fusión.
El martes será un día de, al menos, mucha atención informativa. Es el turno de las cajas. De Gayoso y Méndez que, si no hay ninguna sorpresa de última hora, compartirán la misma reunión con Núñez Feijóo. Siguen moviendo sus hilos y guardando silencio. Como ya trasladó en su anterior reunión con el Gobierno gallego y esta misma semana el director general, José Luis Pego, en una circular a los empleados, Caixanova mira hacia un SIP con cajas foráneas. Con entidades con las que no exista redundancia en sucursales. Ante la negativa de la fusión, la primera opción que tiene en la cabeza Caixa Galicia, la entidad coruñesa trabaja en nuevos escenarios.
La otra reunión cerrada ya en la agenda del presidente, el miércoles, es la del PSdeG y Bloque. El líder de los socialistas gallegos se queja de que la convocatoria llega tarde. "Ya hay muchas decisiones tomadas", asegura Manuel Vázquez. El partido recoge el guante que lanza Feijóo y se compromete a estar "a la altura de las circunstancias" en "la defensa de los intereses de Galicia". "Pero insisto –continúa Vázquez–, después de haber dicho durante cuatro meses que esto era cosa suya y de haber rechazado el diálogo y el consenso y el acuerdo me da la sensación de que esto es momento perdido y que solamente cuando ya no es capaz de recoger este problema acude a colectivizar las responsabilidades de este fallo".
Los nacionalistas condicionan el apoyo a la Xunta a su defensa de la galleguidad de las cajas y a que el jefe del Ejecutivo "no se limite a escuchar". El portavoz nacional del Bloque va más allá y exige "que se tomen cuantas medidas judiciales sean necesarias" para lograr que los centros de decisión se queden en Galicia. "Ni Rajoy, ni Blanco, ni Fernández Ordóñez son quien para decidir el futuro de las cajas", defiende Guillerme Vázquez, que reitera que el papel de los directivos de las entidades es "el de decir, pero no el de decidir".
¿Qué piensan los sindicatos? A ellos en principio les toca el viernes. Irán los secretarios generales de CCOO, UGT y CIG, también con la sensación de que se trata de un "debate ficticio" y que Feijóo apuesta por la fusión. "La decisión probablemente se tomó por parte antes del verano", señala Clodomiro Montero, de la CIG. Con esta recta final cree la organización nacionalista que Núñez Feijóo se está "cubriendo las espaldas". La CIG tiene convocada una movilización para el día 4. "Hay poco margen de maniobra, nos comunicará su decisión para que la compartamos y aliviar el coste político –asegura Julián Valiente, de CCOO–. Esto suena un poco al tarde piaches".
La división interna en los empresarios es evidente. El presidente de la patronal reconoció hace unos días que es imposible ofrecer un respaldo unánime de su plataforma a Núñez Feijóo como dejó caer hace unas semanas. Los empresarios del sur se han posicionado claramente a favor de un SIP de Caixanova y de Caixa Galicia por separado tras sus análisis. Un paso al frente que en sus círculos admiten que dieron ante lo que se "veía venir" de la Xunta.