JULIO PÉREZ - VIGO
En el discurso diario, muy limitado y escueto casi siempre, de todos los protagonistas del debate sobre el futuro de las cajas gallegas, el mensaje está en el matiz. Especialmente ahora, ante la convocatoria del presidente de la Xunta a "todos" para "reflexionar" la próxima semana sobre su planteamiento. Alberto Núñez Feijóo lanzó a Caixanova y Caixa Galicia el pasado jueves que con su decisión "nos jugamos todo" y en nombre de "los gallegos" apeló a la "responsabilidad y visión de futuro" de ambas. La "buena disposición" que, según el propio mandatario, han mostrado las dos entidades hacia la cita invita al Ejecutivo a dar un paso más en los preparativos verbales. "La cajas son del conjunto del pueblo de Galicia", aseguró ayer. Y ante "la sociedad gallega" el jefe del Ejecutivo autonómico quiere que las directivas expliquen "con claridad" su "posicionamiento definitivo". "Es el momento", dice.
Las premisas que antepone el Gobierno gallego siguen siendo las mismas desde el inicio. Solvencia y un camino ligado a la comunidad. Pero, ¿qué es para Núñez Feijóo garantizar la "galleguidad" de las entidades? Una pregunta con trasfondo ante la irrupción con fuerza en la reestructuración del sector del Sistema Institucional de Protección (SIP), un contrato que permite a sus socios mantener marcas y sedes. "Que sigan actuando en Galicia, que las decisiones mayoritarias se sigan produciendo en la comunidad y que, lógicamente, la práctica totalidad de sus movimientos tenga siempre como referencia Galicia", contesta el presidente.
De nuevo, Núñez Feijóo recordó que la decisión inicial debe partir de las cajas y que con una propuesta conjunta, que ni existe ni a estas alturas se espera, "se avanzaría mucho más rápido, sin duda". La última palabra, como reconoce también el líder gallego, es del Banco de España. "Me puede gustar más o menos, pero éste es el juego democrático que nos dimos", sostiene. Por eso reclama al presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, y al director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez –su encuentro está previsto para el martes– que vengan "con el compromiso con Galicia, el único compromiso que tiene la Xunta" y que estén "a la altura de las circunstancias" por su "responsabilidad social". "Eso no significa en ningún caso que el Gobierno de Galicia no tenga posición –añade–, y el Gobierno de Galicia marcará su posición".
La misma petición que envía al resto de responsables convocados la próxima semana. A sindicatos, empresarios y oposición. El presidente de la Xunta está "convencido" de que buscarán la decisión "más correcta". "Hoy de lo que estamos hablando es del futuro del mapa financiero gallego y hoy es decisiva la posición de las cajas en el actual mapa financiero gallego", resume.
Con el objetivo de que en la próxima primavera, como muy tarde, el nuevo escenario de las cajas de ahorros en España tenga ya forma, el Banco de España sigue apretando el acelerador de las decisiones. En los últimos días, según publicó ayer el diario económico Cinco Días, el gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez se puso en contacto tanto con Feijóo como con Francisco Camps, presidente de la Generalitat valenciana, para limar la posición que los dos tienen a favor de que las fusiones se hagan internamente, entre las cajas de su región. El organismo quiere abrir el escenario a alianzas interregionales, pensando en que el solapamiento de redes y negocio en caso de operaciones en un mismo territorio obligaría a las entidades a recurrir a una elevada cantidad del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). En la Xunta mantienen que no hay constancia de ninguna reunión, salvo las de los últimos meses de cargos de Facenda con el organismo.