P.MERA - A CORUÑA
Después de siete años en los que los medicamentos usados recogidos en farmacias de toda España acababan enterrados de forma irregular en un vertedero de Cerceda, el sistema Sigre por fin va a lograr su objetivo inicial: incinerar los fármacos caducados para evitar que contaminen el medio ambiente.
Sogama anunció ayer que ha llegado a un acuerdo con los trabajadores de la planta Sigre donde se almacenan los medicamentos y que desde el pasado verano se oponían a la incineración de los fármacos alegando riesgos para su salud. Según la Sociedade Galega para o Medio Ambiente –sociedad pública participada en un 51% por la Xunta y en un 49% por Fenosa–, tanto la Inspección de Traballo como el Instituto de Seguridade e Saúde Laboral confirmaron que la incineración de los fármacos "no supone ningún problema de salud para los operarios, siempre que estos no entren en contacto directo con los residuos?.