J. PÉREZ / X.A. TABOADA - VIGO / SANTIAGO
Esta vez no fue necesaria ninguna pregunta. A diferencia de la semana pasada, cuando a la salida del Consello de la Xunta, el presidente gallego mostró con cierta ironía su malestar por tener que responder a la enésima interrogante sobre el futuro de las cajas gallegas. Pero ayer estaba por la labor de hacerlo. "Me gustaría hablar sobre un asunto", se adelantó Alberto Núñez Feijóo. A los directivos de ambas entidades y a los representantes de todos los partidos, la patronal y los sindicatos les acaba de remitir una carta para convocarles a una reunión "sectorial". Una por un lado con los máximos responsables de Caixanova y Caixa Galicia juntos, otra con PSdeG y BNG y dos más con los agentes sociales "para ver cómo debe encarar Galicia su futuro en el nuevo escenario financiero español". Un futuro "que sin duda no se presenta sencillo" y al que Núñez Feijóo quiere entrar de la mano de "todos". "Porque nos jugamos todo", avisa. El posicionamiento del Gobierno gallego, que ya tiene listos sus informes, se hará público finalmente "tras una reflexión conjunta". En "unos 10 días".
La convocatoria llega tras semanas de intensa discusión política, con críticas de socialistas y nacionalistas al Gobierno gallego por falta, precisamente, de diálogo; después de que las dos cajas mostraran ya su diferente opinión sobre una posible fusión, avaladas por informes internos y externos; y tras las manifestaciones también de los sindicatos, sin una unidad clara, y de los empresarios, especialmente los del sur, contrarios a que las dos entidades se integren. La Xunta tiene listos sus propios análisis, los que defendió como los únicos válidos durante todo el proceso junto a la información del Banco de España, y quiere "contrastarlos".
Por "prudencia" y por "lógica" Núñez Feijóo se niega a adelantar la postura de la Xunta. El presidente defiende que ésta es la hoja de ruta que se marcaron desde el principio. Del estudio con "meticulosidad" a la búsqueda de una "postura conjunta". Consciente de que será complicado, el mandatario gallego admite que si logra el respaldo podrán salir "todos" . "Si no, cada uno tendrá que anunciar la suya", mantiene.
De la oposición espera "aportaciones responsables". De los sindicatos, "diseñar el futuro laboral " y las medidas para evitar "el posible recorte de empleo". Con los empresarios, "propuestas para que Galicia no pierda influencia" en el tejido productivo. "Y con respecto a las cajas –añade Núñez Feijóo–, todos los gallegos esperamos que decidan o actúen con responsabilidad y visión de futuro". La cita con Caixa Galicia será el martes. Caixanova, receptiva también a la convocatoria, no aclara si acudirá el mismo día a la misma hora. De la decisión de ambas, dice Feijóo, depende que "Galicia acierte o no en el mapa financiero de España".
Un matiz más en la evolución del mensaje de la Xunta en el debate. Al comienzo, especialmente con el amago de operación de Caja Madrid en agosto para acercarse a Caixa Galicia, Núñez Feijóo presentaba su decisión como fundamental. Luego las cajas recordaron que el primer y último paso les correspondía a ellas y el Gobierno gallego empezó a hablar de "propuesta". El discurso de San Caetano avanza ahora hacia la "cooperación". "Nosotros no tenemos competencias para decidir", asume el jefe del Ejecutivo gallego.
En la mesa pone Feijóo voluntad para "ver, oír y escuchar", incluso "cambiar de una aproximación como la que estamos haciendo", pero exige "la misma reciprocidad". "Nuestra postura no es fácil", señala, con una aclaración más: "Eso no significa que no cumplamos nuestra responsabilidad". El presidente niega presiones internas del PP para recuperar una operación entre Caixa Galicia y Caja Madrid y mantiene que "no tiene por qué dudar" de la palabra de José Blanco cuando se desvincula de la intervención en la operación de la que le acusó el PPdeG.