REDACCIÓN - VIGO
"No me consta que existan en este momento conversaciones tendentes a sumar sinergias entre Caja Madrid y la caja gallega. Así me lo manifestó el actual presidente de Caja Madrid", desvelaba ayer el ministro de Fomento, José Blanco, quien con estas palabras desvinculaba a Miguel Blesa, quien será relevado al frente de la entidad madrileña por Rodrigo Rato, de una posible negociación para sellar un SIP (Sistema Institucional de Protección) entre estas dos cajas y sumando además a la valenciana CAM (Caja de Ahorros del Meditarráneo).
Blanco hacía estas declaraciones un día después de que el PPdeG le hubiese acusado de estar precisamente detrás de esta operación, operación que para el Gobierno valenciano, sin embargo, está alentada por el Banco de España, y que para los socialistas es respaldada por el PP nacional. Por su parte, Caixa Galicia sigue guardando silencio y ni confirma ni desmiente conversaciones para esta fusión virtual.
El titular de Fomento, que participaba ayer en un foro organizado por ABC, también declaró que él "sí" confía en la decisión que tomarán las cajas en plena revolución del sector y remarcó que son ellas las que tienen que decidir, "en todo caso en relación con la política general del país, que determina el Banco de España". Acto seguido, Blanco lamentó que hay "demasiada injerencia política" en la reestructuración del sector financiero. Quizás, por ello declinó avanzar su postura sobre el futuro de las cajas gallegas, aunque hace un mes, adelantó en Santiago y además en presencia de los máximos responsables de Caixanova y CaixaGalicia que la clave es la eficiencia y no el tamaño, y, además, recordó que "las empresas gallegas de más éxito han conseguido fortalecerse porque han salido sin complejos y han superado fronteras mentales y geográficas".
El ministro, en cambio, ayer se limitó a apuntar que la posición sobre las cajas gallegas "la tiene que fijar la Xunta" y manifestó su convencimiento de que el Gobierno autonómico "responderá a los intereses de Galicia".