X. A. TABOADA - SANTIAGO
Vivir al pie de las carreteras más transitadas de Galicia será un poco más confortable en el futuro inmediato. Forzada por la Unión Europea, la Xunta comenzará a actuar el próximo año en 43,4 kilómetros de carreteras autonómicas, todas ellas interurbanas, para reducir el ruido que produce el tráfico rodado. La fórmula es sencilla, pero se presume efectiva. Se sustituirá el actual asfalto por otro que ofrezca menos resistencia al paso de los neumáticos, y por tanto genere menos ruido, y se rebajarán los límites máximos de velocidad. Donde ahora se puede circular a 80 kilómetros por hora, se reducirá a 50 ó 60, y donde está 50 ó 60, se disminuirá hasta los 40 kilómetros por hora.
Estas dos medidas se aplicarán de forma sistemática a los diecisiete tramos de carreteras autonómicas seleccionadas por su elevada rumorosidad, con un ruido superior a los 55 decibelios permitidos como máximo por la UE. Son en total 43,4 kilómetros de vías interurbanas en las provincias de Pontevedra y A Coruña por las que al año circulan más de seis millones de vehículos y que discurren muy próximas a viviendas y centros escolares.
Según los datos de la Xunta, unas 98.000 personas son las que conviven a diario con un ruido generado por el tráfico que supera ampliamente los límites marcados por la reglamentación comunitaria.
Junto al cambio del asfalto y a la reducción de la velocidad, el Gobierno gallego también colocará pantallas de protección acústica en otros tres kilómetros y, en casos muy excepcionales, si estas medidas correctoras no son suficientes, podría financiar el equipamiento de edificios con sistemas de insonorización.
Estas actuaciones, que en su conjunto requerirán una inversión de 10 millones de euros, fueron presentadas ayer por el conselleiro de Medio Ambiente, Infraestruturas e Territorio, Agustín Hernández. El próximo año arrancarán las primeras intervenciones, con un presupuesto de 1,6 millones, y el resto se acometerá en los años siguientes. En todo caso, se lleva ya retraso, porque la UE obligaba a que estas medidas correctoras del ruido ambiental estuvieran ya listas en 2008. Pero del conjunto de España, sólo la comunidad de Murcia ha hecho los deberes.
Todas las actuaciones previstas corresponden a las provincias de Pontevedra y A Coruña, ya que son las únicas que cuentan con carreteras con más seis millones de usuarios al año, a las que la UE da prioridad en la intervención. En Lugo y Ourense se están elaborando ahora los mapas de ruido para identificar los puntos más conflictivos sobre los que actuar posteriormente. Para ello, la Xunta tiene de plazo hasta 2013.
¿Dónde serán las intervenciones en la provincia de Pontevedra? En ocho tramos con una longitud total de casi 18 kilómetros que afectan a 16.000 personas por vivir o estudiar demasiado cerca de la carretera. Así, los elegidos son los trechos Vigo-Canido por la PO-325; Vigo-A Xurela por la PO-552; Nigrán-A Ramallosa por la PO-552; Atios-enlace con la PO-407 en O Porriño; Pontevedra-Samieira por la PO-308; Pontevedra-Curro por la PO-531; enlace Illa de Arousa-Deiro por la PO-549; y la PO-549 en su tramo urbano en Vilagarcía de Arousa.
En el caso de la provincia de A Coruña, las carreteras en las que se intervendrá están ubicadas en las inmediaciones de las ciudades de A Coruña, Ferrol y Santiago y tienen una longitud de 22 kilómetros.