JULIO PÉREZ - VIGO
En dos encuentros, uno convocado exclusivamente para abordar la reestructuración del sector y otro en el que el delicado asunto se coló en agenda, Caixanova y Caixa Galicia oficializaron ante los representantes de sus trabajadores que ambas estudian alianzas con socios de otras comunidades para afrontar el nuevo escenario que se abre en el mapa financiero español. Más clara, la caja viguesa pone sobre la mesa un Sistema Institucional de Protección (SIP), aunque sin desvelar los compañeros de viaje, con un contrato de por medio para aprovechar sinergias sin perder ni la marca, ni la sede social. En la entidad coruñesa, donde reconocen que la fusión gallega parece imposible, hablan de una alternativa, sin aclarar la fórmula. El debate sigue trayendo de cabeza a los sindicatos.
A la reunión en Caixanova, celebrada ayer, acudió José Luis Pego, el director general. Los cuatro sindicatos con representación en la plantilla se llevaron la impresión de que el proyecto que tiene entre manos está más avanzado de lo que parece. Pero la cúpula de la entidad disculpó su negativa a dar más detalles de los que comentó en la cita porque el asunto exige "mucha discreción". Con las diferentes fórmulas que la propia naturaleza del SIP prevé, la caja se inclina, según los sindicatos, hacia un "modelo de contrato". Porque la prioridad es mantener la independencia. Las condiciones están todavía por perfilar. Una de las opciones es la creación dentro de la alianza de una nueva entidad, un órgano de control de la solvencia y la liquidez de todas las integrantes del SIP, a la que cada una de ellas podría, en un momento, derivar una parte de trabajadores y sucursales. Las mismas reservas a hacer pública cualquier conversación dentro del sector las tiene Caixa Galicia. En su caso, la reunión, el pasado viernes, estaba convocada por otros motivos y con menos presencia sindical. "Tienen un plan b entre manos –señala uno de los asistentes–, ya que consideran un escollo la postura en contra de la integración de Caixanova". Si las posibilidades que barajan se acercan más al SIP o a una fusión completa con cajas foráneas es, de momento, una incógnita.
Una situación, con las cajas escuetas en palabras y la Xunta en silencio hasta que analice toda la documentación y elabore su propio informe sobre las cajas, que incomoda, y mucho, a los trabajadores. "Especialmente la gente de 50 años para arriba y los que llevan entre tres y cinco años contratados", explica Julián Valiente, responsable del sector en CCOO en Galicia. A ellos apunta cualquier recorte de empleo, sea cual sea la decisión que finalmente tomen las entidades. El sindicato mayoritario en el sector da por hecho que la fusión gallega está "totalmente bloqueada" y se pregunta hasta qué punto la creación de un SIP es positivo. "Como la fusión, a lo mejor es bueno o es malo, depende", señala.
A la CIG, en cambio, no le convence nada el instrumento de los pactos con cajas del resto de España. "Si en el SIP se crea una entidad para encargarse de la política crediticia, quizás sus prioridades ya no sean el tejido productivo de una determinada comunidad, pone en peligro la galleguidad del proyecto", apunta Clodomiro Montero. El sindicato nacionalista hace también hincapié en los momentos de inquietud que está viviendo el personal vinculado a ambas entidades.
Guerra pide "pausa"
El conselleiro de Economía, Javier Guerra, pidió ayer "pausa" en relación con una posible fusión y recalcó que la Xunta dará su opinión en cuanto haya estudiado toda la información. "Se está hablando demasiado sobre este tema", manifestó el titular de Economía, quien añadió que cuenta con las cajas para lograr "la financiación necesaria" con el que apoyar el tecido financiero de Galicia.