C.G. - PONTEVEDRA
Emocionados. Así se encontraban los hijos de Carmen Casalderrey y toda su familia al comprobar que, pese al fuerte temporal de lluvia y viento que azotó en la mañana de ayer Pontevedra, más de un centenar de vecinos acudió a la manifestación en su apoyo que estaba convocada en el lugar de O Montiño, en Lérez.
Los participantes piden que el juzgado de Pontevedra que ordenó el desahucio temporal de esta familia pueda volver a la vivienda, en este momento ocupada por el marido de Carmen, padre y abuelo de varios de los desalojados, Manuel Carabelos Farto. Una persona que, como recordaba ayer su hijo, Juan Carlos Carabelos, está condenado a 21 meses de prisión por maltrato a su esposa, fallo que ha sido recurrido. Algo que "debe ter en conta o xuíz", dice.
La familia de Carmen Casalderrey asegura que repetirán esta manifestación cada domingo hasta que el juzgado decida resolver este asunto. La marcha partió de O Montiño hacia O Castelo, para finalizar ante la vivienda que ordenó desalojar el juez el viernes día 6 para que pudiera ser ocupada durante seis meses por el Manuel Carabelos Farto.
Dolores, la esposa de Juan Carlos Carabelos, leyó un comunicado en nombre de la familia. En él explicó que llevan ya 10 días fuera de casa, un niño y un bebé (nietos del actual inquilino de la vivienda) incluidos. "Para desahuciarnos tan só foron necesarias 10 horas, e para revisar o noso caso e permitir que regresemos ao noso fogar levamos demasiado tempo esperando", añaden.
Por ello, reclaman celeridad al juzgado para que resuelva su situación. Confían en que tras la última documentación aportada puedan demostrar al juez que la vivienda en litigio entre Manuel Carabelos Farto y Carmen Casalderrey, es únicamente el bajo del inmueble, mientras que la parte superior es otra vivienda diferente propiedad de Juan Carlos Carabelos y su mujer. En este sentido, explica que nunca se opondría a que su padre ocupase el bajo de la casa, tal y como se venía realizando hasta ahora.
A lo que no está dispuesto es a acceder a la solución propuesta por su progenitor que le ofreció zanjar el problema y devolverles la casa si su hijo le entregaba unos 210.000 euros, según explica el propio Juan Carlos Carabelos. Una cantidad similar a la que él mismo invirtió en construir una casa que ahora le quieren vender.