JULIO PÉREZ - VIGO
Pese a tener una opinión firme en el debate sobre el futuro de las cajas de ahorros gallegas, con muchas reticencias hacia la fusión, ni la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP), ni la Cámara de Comercio de Vigo quisieron oficializar su postura hasta tener entre manos un informe sobre las repercusiones de la operación para el tejido productivo de la comunidad. Ese análisis está ya en sus manos y hoy lo presentarán, junto a su no definitivo a la integración de Caixanova y Caixa Galicia porque los expertos a los que la patronal consultó revelan que la entidad resultante no aportaría nada nuevo al sistema financiero de Galicia desde el punto de vista de la solvencia y la eficacia. La duplicidad de las redes, en cambio, obligaría a echar el cierre a unas 300 oficinas, con el correspondiente recorte de 1.500 puestos de trabajo en las sucursales y otros 300 en los servicios centrales.
No ven en la organización liderada por José Manuel Fernández Alvariño y la Cámara de Comercio viguesa –a las que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, citó hace un par de semanas para hablar de la oposición generada entre las entidades empresariales del sur a la fusión– ninguna ventaja en que en Galicia quede una sola caja. Por eso apuestan por abrir a cada una por separado al exterior con un Sistema Institucional de Protección (SIP). Una alianza en la que las entidades que participan complementan su negocio, comparten riesgos, pero mantienen su marca, las sedes y los equipos directivos. La patronal remarca, eso sí, que la fórmula sea reversible y que en todo momento se garantice la galleguidad de Caixanova y Caixa Galicia.
Como ya destacaron el Club Financiero de Vigo primero y el resto de patronales y de Cámaras de Comercio de Pontevedra y Ourense, otra de las principales preocupaciones entre los empresarios es la pérdida de competencia y, por lo tanto, de las opciones para que las pequeñas y medianas compañías puedan optar al crédito. El 56% del negocio financiero en Galicia está en manos de las cajas de ahorros y las dos entidades gallegas suman el 40%. El informe recuerda que una de las claves de que no exista una posición de dominio está, precisamente, en que Caixanova y Caixa Galicia compiten entre sí. Si ese juego desaparece, la nueva caja estaría obligada a diversificar el mercado y negar préstamos.
El análisis "empresarial", elaborado por una consultora externa y por los técnicos de la propia CEP, parte de que antes de hacer cualquier propuesta hay que demostrar que el camino en solitario de las dos cajas es imposible. Una tarea de la Xunta y el Banco de España, a los que reclaman información precisa sobre la situación de las entidades para acabar con la incertidumbre que se ha generado.