X. A. TABOADA - SANTIAGO
Una nueva voz se sumó ayer a los pronunciamientos en contra de las fusiones de cajas de ahorro dentro de la misma comunidad autónoma. Se trata del presidente de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), Luis Berenguer, quien se declaró, con rotundidad, "totalmente contrario" a las fusiones intrarregionales, al tiempo que abogó por que se acabe con el modelo de "pseudobanca" que, a su juicio, defienden las comunidades autónomas para intentar controlar estas entidades.
La postura del presidente de la Comisión Nacional de la Competencia es la última de una larga de lista de órganos instituciones o sociales que, desde que se empezó a rediseñar el futuro mapa financiero a causa de la crisis, han manifestado su oposición a una posible fusión, que en el caso gallego, involucraría a Caixanova y Caixa Galicia.
Contra la integración de las dos cajas gallegas se mostraron ya en total desacuerdo el Club Financiero de Vigo, las cámaras de comercio de Pontevedra, Vilagarcía, Tui y Ourense y la patronal ourensana. La Confederación de Empresarios de Pontevedra y la Cámara de Comercio de Vigo oficializarán hoy también su rechazo tras analizar el informe específico encargado para evaluar las repercusiones para el tejido productivo de una hipotética fusión.
En su oposición a la integración entre Caixanova y Caixa Galicia cuentan ahora con el respaldo de la Comisión Nacional de la Competencia, cuyo presidente, no obstante, no precisó las razones que sustentan su negativa a las fusiones intrarregionales.
En su intervención en un desayuno organizado por Entorno Aragonex y Renfe, Luis Berenguer advirtió de que si las comunidades autónomas quieren seguir manteniendo ese modelo de pseudobanca "harán desaparecer" las cajas de ahorros.
Berenguer anunció además que la Comisión Nacional de la Competencia publicará próximamente un nuevo informe sobre ayudas públicas, que en esta ocasión analizará las otorgadas al sistema financiero, para estudiar si han existido posibles prácticas anticompetitivas.
Reconoció que, en principio, toda ayuda pública puede suponer una distorsión a la competencia, pero no se trata de un principio absoluto y hay que estudiar si está justificada, es necesaria dado el contexto y se trata de un apoyo proporcionado. "Hay que buscar el sistema para que las ayudas públicas –dijo–, sean lo menos dañinas posibles y conlleven la penitencia de restringir el tamaño de la compañía o entidad beneficiada".
Luis Berenguer recordó que en otros países las ayudas al sistema financiero motivaron "ciertas quejas" porque después se permitía a las entidades una captación de pasivo "muy agresiva" con ventajas competitivas sobre otras entidades, de ahí la necesidad de condicionar la ayuda a una limitación del negocio.
Recursos
El presidente de la Comisión Nacional de la Competencia afirmó que estas ayudas deben seguir el principio de "no discriminación" y recordó que la Ley de Defensa de la Competencia otorga a la Comisión la legitimación activa para interponer recursos contencioso-administrativos contra las posibles prácticas anticompetitivas.
El sector financiero español no ha recibido aún dinero público a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), pero se ha beneficiado de apoyos articulados a través del Tesoro como el Fondo de Adquisición de Activos Financieros (FAAF) y de avales públicos a las emisiones de deuda bancaria privada.
Respecto a las ayudas públicas otorgadas a las entidades financieras europeas, explicó que las restricciones aplicadas por la Comisión Europea han ayudado "a permitir restablecer la estabilidad económica" y afirmó que como "penitencia", estas entidades deberían "reducir su tamaño".