En paralelo al constante incremento del número de parques eólicos y con la ayuda del temporal que sacudió a prácticamente toda España,el viento ha vuelto a demostrar su capacidad energética durante el fin de semana. Lamitad de la electricidad que se consumió durante la madrugada del sábado al domingo venía de los aerogeneradores, con máximos de hasta un 53%. Un registro inédito hasta ahora. Aunque el sector se quedó en Galicia lejos de marcar un récord, sobre todo porque las jornadas de mal tiempo como las del sábado y el domingo son muy habituales en la comunidad, fueron dos jornadas muy provechosas. El pico llegó a las 6 de la mañana del sábado,con 2.330 megavatios por hora (MW/h) vertiendo a la red.En ese momento estaban activos el 73% de los molinos instalados aquí. Con semejante actividad y teniendo en cuenta que Galicia es una de las regiones con más cantidad de potencia eólica, casi 3.200 MW –sólo por detrás de Castilla y León y Castilla-La Mancha– su aportación a la producción nacional total fue muy relevante. Concretamente, los aerogeneradores gallegos aportaron una cuarta parte de toda la energía procedente del viento y en el momento de techo de producción la electricidad de los parques de la comunidad fue suficiente para abastecer el 11,1% de la demanda de toda España, según los datos del Instituto Enerxético de Galicia (Inega). El récord nacional quedó el domingo situado en los 11.546,lo que supone la producción de más de ocho centrales térmicas como la de As Pontes,una de las joyas de la corona del sistema energético español, con una potencia de 1.400 MW. Como ocurre habitualmente, los máximos de producción de los parques coincidió con momentos de bajo consumo eléctrico –por la noche y además un fin de semana,con lo que el importante consumo de las industrias es anecdótico–,con lo que la gestión de tanta producción es complicada. Para limar todas las dificultades, el gestor del transporte de la electricidad, Red Eléctrica de España,cuenta con un centro de control especial para la eólica, que permite hacer un seguimiento en todo momento de la generación y adelantarse a cualquier imprevisto. El exceso de energía se compensó con la exportación de electricidad a Francia y Portugal –de ahí la importancia de reforzar las líneas de conexión con ambos países para seguir aumentando el número de parques– y con los sistemas de bombeo que tienen algunas centrales hidroléctricas y que permite gastar energía abriendo la balsa de agua y recuperándola de nuevo para almacenarla