C. V. - SANTIAGO
La eternidad es mucho tiempo y hay que empezar a prepararse ahora. Aunque el gran público tendrá que esperar al próximo año para disfrutar en su esplendor de la Biblioteca de Galicia, en realidad este proyecto se lleva forjando desde 1989, aunque antes el nombre no le hacía justicia: Centro Superior Bibliográfico de Galicia.
Son los primeros en estrenar el complejo más polémico de la historia de Galicia: una treintena de trabajadores, bibliotecarios y documentalistas, trabajan ya de prestado en las instalaciones del Arquivo de Galicia, el edificio colindante a la que espera rivalizar con Alejandría, pero, como cuenta el director de este centro, Daniel Buján, un sueño como este no se hace en un día y son ya veinte años los que este equipo lleva trabajando para lograr el objetivo sagrado de las bibliotecas nacionales: "Nuestra función es conservar un ejemplar para que nunca se pierda", como explica Buján.
De hecho, si todo va conforme a lo previsto, serán trescientos mil ejemplares de libros, mapas, discos compactos, DVD o incluso juegos, los que formarán parte de este recopilatorio de conocimientos sobre el saber impreso en Galicia o sobre Galicia. De momento, unos doscientos mil ya reposan en sus estanterías temporales del Arquivo esperando su traslado definitivo al vecino edificio. "Y todavía nos faltan unas donaciones importantes que están pendientes y trasladar lo que tenemos almacenado en la biblioteca de la Universidade, porque cuando el centro nació no teníamos tanto espacio", comenta el director.
No obstante, este centro bibliográfico no funcionará como una biblioteca pública. A imagen y semejanza de sus homólogas de otras comunidades y de otros países, la Biblioteca de Galicia "recogerá todo lo publicado en el país o sobre el país", pero no dejará que los usuarios se lleven los libros para casa. "Nuestra función es que siempre exista un ejemplar. Por eso no podemos permitirnos que se pierdan", argumenta Buján, quien señala que procurarán que, al menos, esté representado todo lo que se ha editado hasta el momento en lengua gallega en la medida de sus posibilidades. Los interesados, sobre todo los investigadores, no obstante, podrán consultar in situ las obras y dispondrán de un lugar de lujo para hacerlo: la sala de lectura.
De momento, los futuros protagonistas del edificio que abrirá sus puertas el año próximo están de mudanza. "Por eso ya tenemos gente que los traslada, que los ordena, que les da una signatura, una ordenación, que los cataloga", comenta el responsable del proyecto. Durante unos meses habitarán en el depósito del Archivo, a un paso de su residencia definitiva.