REDACCIÓN - SANTIAGO
Olas de más de siete metros y vientos de casi 80 kilómetros por hora. Son unos de los primeros síntomas de que el invierno por fin ha llegado a Galicia. El temporal que se dejó sentir sobre todo en el mar mantiene a la costa gallega en alerta.
El mal tiempo afectó, en Pontevedra, a la flota de Bueu, Baiona, Cangas y O Grove. El fin de semana, Meteogalicia prevé que continúe la inestabilidad, sobre todo en el norte (con olas de siete metros), y que bajen las temperaturas. En tierra, el temporal provocó la caída de árboles y en el puerto de Panxón se hundió una embarcación.